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Bolt y Gatlin calientan la final más esperada de Río-2016

El atleta jamaicano y su rival estadounidense debutan con un cómodo pase a semifinales en los 100 metros

Gerardo Prieto

Usain Bolt toma la salida en las series de los 100 metros, su debut en los Juegos de Río.

Usain Bolt toma la salida en las series de los 100 metros, su debut en los Juegos de Río. / AFP / FABRICE COFFRINI

Bolt, siempre Bolt. ¿Que sería del atletismo sin el jamaicano? La sesión matinal del sábado se llenó para ver el estreno del 'Relámpago' en los 100 metros, tras el vacío de la primera jornada en el estadio olímpico. De nuevo fue el jamaicano el gran protagonista de una festiva 'Jam-session' en la que el hombre más rápido del planeta se santiguó tres veces antes de clasificarse cómodamente (primero en la séptima serie con 10.07 segundos) para la semifinal y, si no hay contratiempos, para la final del domingo (3.25 horas de la madrugada del lunes hora española).

También superaron sus respectivas eliminatorias los supuestos favoritos a ocupar una plaza en la final junto a Bolt: los estadounidenses Justin Gatlin (10.01) –que recibió pitos y aplausos–  y Trayvon Bromell (10.13), el jamaicano Yohan Blake (10.11), el canadiense André Degrasse (10.04) y el costamarfileño Ben Yuseff Meite (10.03).

GRAN AMBIENTE

Una mañana clara y un gran ambiente alrededor del estadio Joao Havelange, el 'Engenhao', como se conoce popularmente al recinto olímpico dedicado al atletismo, pronosticaban una jornada cuajada de color y emoción, cuyo momento más álgido coincidió con la aparición en la pista azul del triple plusmarquista mundial de la velocidad vestido con la camiseta amarilla.

El estadio olímpico del 2016 es la casa habitual del Botafogo, el popular equipo de 'futebol' de Río. Está situado sobre un terreno que antes ocupaba un ingenio ('engenhao' en portugués), una fábrica de azúcar rodeada de cultivos de caña para alimentarla. Ahora es un barrio en el que ha crecido el favelismo horizontal entre el desarrollismo vertical de los bloques de apartamentos. Sus vecinos afirman estar contentos con los Juegos tras el lavado de cara en el perímetro que rodea el estadio. Algunos aprovechan para hacer su pequeño agosto, abriendo las ventanas que dan a la calle para vender mate helado y 'cachorro quente' (perrito caliente). Del interior brota la samba y el olor a fritanga. Todos saben quién es Usain Bolt y que viene de Jamaica, “de un barrio pobre como éste” asegura la vendedora de salchichas, mientras un grupo de turistas se fotografía con los soldados, tan armados como relajados y complacientes con los caprichos de los visitantes.

El entusiasta público brasileño vibra tanto o más con los campeones que con los, en principio, desafortunados. La etíope Etenesh Diro perdió una zapatilla en la segunda serie clasificatoria de los 3.000 obstáculos y fue aplaudida y animada a rabiar por su empeño en seguir en carrera hasta que cruzó la meta. Su vitoreado esfuerzo fue premiado con la recalificación para la final.

UN MAL DÍA PARA LAS MADRILEÑAS

En la primera serie de 3.000 obstáculos, la mostoleña Diana Martín no logró el pase a la final al acabar 12ª con 9.44.07. Tampoco pasó la triplista Patricia Sarrapio tras dos nulos y un insuficiente tercer salto de 13,35 metros. La tercera madrileña en pista, la cuatrocentista Auri Bokesa, no pudo meterse en la siguiente ronda al acabar su serie en penúltima posición con unos decepcionantes 53.51 segundos.

La gran favorita para ganar la final de 400, la estadounidense Allyson Felix, que acumula cinco títulos mundiales y uno olímpico sumando sus medallas en 200 y 400, tramitó su pase a semifinales con facilidad al ganar la segunda serie con 51.24.