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Brasil se vuelve contra Neymar

El abucheado capitán de la 'Seleçao' se la jugará ante Dinamarca para pasar a cuartos tras el frustrante empate ante Irak

Edu Sotos

Neymar se queja en el suelo tras una entrada.

Neymar se queja en el suelo tras una entrada. / EFE / FERNANDO BIZERRA JR.

El domingo en el estadio Mané Garrincha nadie quería tanto el oro como Neymar. El 'camisa 10' de Brasil corrió, luchó y buscó el disparo a cada oportunidad ante un rocoso Irak que apenas cedió un empate en Brasilia (0-0). Cuanto más lo intentaba peor era el resultado. Los 42 días de vacaciones pesan en las piernas del capitán y la ‘torcida’ se acuerda ahora de sus fotos en Instagram con Justin Bieber y Serena Williams

“Me gusta salir, divertirme con los amigos y tengo familia ¿por qué no puedo salir o ir a la disco? Puedo y lo haré”, había declarado un más que serio Neymar en su primera rueda de prensa en la concentración de Teresópolis“Mírame a los ojos”, espetó a uno de los ácidos periodista brasileños a la vez que le exigía ser juzgado por su actuación en el césped. Pues bien, ese momento llegó y la prensa deportiva del país estaba lista para ejercer de fiscal en un juicio injusto

Pero la ‘torcida’ del Mané Garrincha se adelantó. Como si del Coliseo de Roma se tratase sus abucheos a la ‘Canarinha’ y los gritos de ‘Marta, Marta’, en referencia al prodigio del fútbol femenino, pusieron el pulgar de la opinión pública hacia abajo. Aunque Neymar no fuese ni de lejos el más criticado, ese honor fue para Renato Augusto Gabriel Jesús, a nadie se le escapó que el capitán no estuvo físicamente a la altura de las circunstancias.

Los abucheos y pitidos contra Gabriel Jesús y Renato Augusto fueron constantes en el estadio Mané Garrincha 

IGUAL QUE MESSI

Los últimos minutos de Neymar sobre el césped de Brasília fueron un reflejo de la incapacidad de sus compañeros. Con una asfixiante marca de hasta tres defensas iraquíes el barcelonistas se paseaba completamente aislado y fundido. Las dos faltas que estrelló contra la barrera tampoco ayudaron a mejorar su imagen. En una escena que recordaba preocupantemente a la situación de Messi en la Copa América, Neymar no encontró la complicidad con sus compañeros ni fue capaz de tirar del carro.

La pentacampeona del mundo se jugará el todo el miércoles ante la líder del Grupo A, Dinamarca. Incluso si consiguiese la victoria, los de Rogério Micale deberán mirar de reojo la actuación de Irak frente a Sudáfrica ya que, en caso de una victoria con el mismo marcador, el pase a los cuartos se definiría por sorteo. Una humillación en todo caso para un equipo que, a priori, se consideraba a sí mismo como el favorito para colgarse el oro en la final del Maracaná. “No ganar el oro sería una derrota”, confesó Neymar a L'Equipe

Brasil ni siquiera depende de sí misma para clasificarse. El pase a cuartos podría decidirse incluso por sorteo 

El capitán sabe lo que hay. Si en Londres 2012 la plata conseguida supo a fracaso, cualquiera puede imaginarse como sería para la ‘torcida’ ser eliminados a las primeras de cambio en sus Juegos Olímpicos y por un rival de la talla de Irak que en el amistoso contra la 'seleçao' celebrado aquel mismo año se llevó un 6-0. Por si fuera poco, la eliminación llegaría después de que Perú les apease de la Copa América del Centenario y con el doloroso recuerdo del 7-1 contra Alemania en el Mundial de Fútbol de 2014

COMO UN CULEBRÓN DE O GLOBO

Como si fuera uno de los sagrados culebrones de la Globo, el canal televisivo referencia en Brasil, los brasileños siguen día a día el drama de su equipo esperando un giro dramático que les reenganche a la historia. Neymar podría dar esa sorpresa. Su relación de amor/odio con la selección podría acabar en Río 2016 si consigue lo que ni el mismísimo Pelé logró en su día: la medalla de oro.

El miércoles los 90 minutos ante los escandinavos pondrán fin a este temporada del culebrón verdeamarillo. Le guste o no, Neymar está condenado a ser el protagonista. Brasil vivirá ese día pegado a la televisión, el público del Fonte Nova Arena de Salvador de Bahía ya hincha los pulmones. Abucheos o la gloria, Neymar podría ser el verdadero redentor de Río 2016.