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Las polémicas han acompañado los preparativos olímpicos

El virus del zika, la seguridad y la tardanza en las obras, entre los obstáculos

EDU SOTOS / RÍO DE JANEIRO

El presidente Temer y otras autoridades, en la inauguración del sábado del metro olímpico.

El presidente Temer y otras autoridades, en la inauguración del sábado del metro olímpico. / REUTERS / NACHO DOCE

LA SANIDAD: EL PELIGRO DEL ZIKA SE VA DESVANECIENDO

El escándalo mundial provocado por la alarma de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que colocó a Brasil como epicentro mundial de la epidemia del virus zika, ha ido perdiendo su impacto en los últimos meses. Debido a que Río 2016 se disputará en pleno invierno austral, el número de mosquitos Aedes Aegypti en Río de Janeiro se ha reducido enormemente. Además, la clínica de la Villa Olímpica dispondrá de pruebas rápidas para detectar el virus proporcionando un tratamiento instantáneo a los posibles infectados. Según el último informe del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CCPEU), la presencia del zika en Río 2016 apenas tendrá impacto para la diseminación global del virus ya que los 500.000 turistas que se esperan suponen únicamente el 0,25% del turismo a zonas afectadas por la epidemia en el planeta.

LA SEGURIDAD: UNA CIUDAD CONVERTIDA EN UN FORTÍN

Una de las mayores preocupaciones de la mayoría de las 206 delegaciones olímpicas en Río 2016 era la seguridad de sus atletas y compatriotas en una ciudad que registra 13 atracos a mano armada por hora, según las últimas estadísticas. Por desgracia, en los meses previos al evento más de una decena de atletas han sido robados durante sus desplazamientos por Río. Recientemente, la sorprendente detención de 13 brasileños sospechosos de planear atentados durante el evento ha puesto la amenaza del terrorismo islámico en el punto de mira de las autoridades brasileñas. Conscientes de la necesidad de eliminar la imagen de ciudad violenta e insegura, el despliegue de seguridad de Río 2016 será el más ambicioso en la historia de los JJOO. Un total de 67.500 militares y policías han ocupado la ciudad en los últimos días. Río de Janeiro es en estos momentos un auténtico fortín, una ciudad tomada. 

LAS INFRAESTRUCTURAS: LAS OBRAS, A TIEMPO PERO INCOMPLETAS

Contra todo pronóstico, prácticamente todas las estructuras de Río 2016 han sido entregadas a tiempo. Sin embargo, los numerosos problemas con los apartamentos de la Villa Olímpica o el derrumbe de un trecho de la ciclovía olímpica el pasado mes de abril, un accidente en el que murieron dos personas, han puesto en entredicho la fiabilidad de las infraestructuras olímpicas. Algunos medios del país llegaron incluso a señalar la posibilidad de sabotajes por parte de obreros que no llegaron a recibir sus salarios. Sin lugar a dudas, el punto débil de estos JJOO será el funcionamiento de las infraestructuras y el transporte. A cuatro días del inicio de Río 2016 el funcionamiento de la línea 4 del metro, que conducirá cada día a miles de turistas a las cercanías del Parque Olímpico, continúa siendo un misterio. Las posibilidades de un caos logístico son muy reales.