El CAR, una fábrica a toda máquina

El Centre d'Alt Rendiment catalán ha preparado a 90 de los deportistas que irán a Río, 12 de ellos paralímpicos

Ramon Terrassa (director del centro), Gervasio Deferr (exgimnasta y entrenador), Joel González (taekuondista) y Joan Munar (atleta paralímpico), en el CAR de Sant Cugat.

Ramon Terrassa (director del centro), Gervasio Deferr (exgimnasta y entrenador), Joel González (taekuondista) y Joan Munar (atleta paralímpico), en el CAR de Sant Cugat. / ELISENDA PONS

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JOAN CARLES ARMENGOL / SANT CUGAT DEL VALLÈS

Es una fábrica a pleno rendimiento. Nació en octubre de 1987 para preparar a los deportistas que conseguirían un récord, aún no superado, de 22 medallas en los Juegos Olímpicos de casa, los de Barcelona-92. Casi 29 años después, el Centre d'Alt Rendiment (CAR) de Sant Cugat del Vallès mantiene la velocidad de crucero y es el principal abastecedor de campeones del deporte español.

De ahí salieron 7 de las 17 medallas de Londres 2012. Y de ahí partirán 78 (en Londres fueron 65) de los atletas que lucharán por más podios en los Juegos de Río que empiezan el próximo 5 de agosto, además de 12 deportistas que, en la misma ciudad brasileña, competirán en los Paralímpicos que empiezan el 7 de septiembre. Casi todos los deportistas catalanes que enriquecen el equipo olímpico español (más de 90 de los 305 de la expedición los son) se entrenan habitualmente o realizan sus concentraciones de equipo en el CAR, que presume de tener en su historial 36 medallas, entre olímpicas y paralímpicas.

"Para mí, es la mejor herramienta que tenemos para intentar llegar a unos Juegos. Hay muchas formas de luchar por tu sueño de ser olímpico y tratar de ganar una medalla, pero la mejor es hacerlo a través del CAR", asegura, orgulloso, Gervasio Deferr, gimnasta que entró en el centro cuando era un niño, con 11 años, tras los Juegos de Barcelona, y que estuvo ahí como deportista hasta el 2011. Entre medio recolectó tres medallas (dos oros en salto y una plata en suelo) y ahora imparte sus enseñanzas como acróbata en varias modalidades (gimnasia, kitesurf, snowboard...). Es lo que tiene trabajar en un centro que aglutina a un montón de disciplinas bajo el mismo techo.

REFERENTE MUNDIAL

"Cuando se creó el CAR, en 1987, Josep Lluís Vilaseca eligió un modelo más 'soviético' que 'norteamericano', es decir, que acogiera a todas las disciplinas, y eso ha permitido que haya transferencias de conocimiento entre los diferentes deportes", confirma Ramon Terrassa, director del centro desde hace unos meses, que se ha propuesto consolidarlo como referente mundial no con publicidad, sino a través del boca-oreja de los grupos de usuarios extranjeros. Del presupuesto de cerca de 12 millones de euros anuales, unos 4,5 proceden de ese alquiler tarificado a los clientes. Los otros siete millones los aportan el Consejo Superior de Deportes y la Generalitat de Catalunya, que llenan las dos residencias con 300 deportistas becados (muchos de ellos internos) o a través de largas concentraciones de selecciones como las de waterpolo o hockey sobre hierba.

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Nadadores como Mireia Belmonte, atletas como Jesús Ángel García Bragado (que estará en sus séptimos Juegos a los 46 años), nadadoras de sincronizada como Ona Carbonell y Gemma Mengual, taekuondistas como Joel González, tenistas como Garbiñe Muguruza, regatistas como Jordi Xammar Joan Herp -por no citar a pilotos de motos tan conocidos como Marc Márquez y Johann Zarco- han hecho del CAR su cuartel general de invierno para brillar en verano.

"Todo el mundo te hace aquí la vida mucho más sencilla", asegura Joel González, campeón olímpico hace cuatro años y que quiere repetir en Río gracias a la ayuda de una decena de personas: "Yo soy la punta del iceberg, pero aquí hay al menos 10 personas que se preocupan por mí, empezando por cuatro compañeros que me hacen de esparrin".