El Atlético vuelve a pasar a cuartos en la tanda de penaltis

El equipo rojiblanco se clasifica después de no conseguir superar a un duro PSV en el tiempo reglamentario (0-0)

Gabi y el mexicano Guardado disputan el balón durante el partido entre el Atlético y el PSV.

Gabi y el mexicano Guardado disputan el balón durante el partido entre el Atlético y el PSV. / JOSÉ LUIS ROCA

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CARLOS F. MARCOTE / MADRID

La lotería de los penaltis volvió a sonreír al Atlético, que se metió en cuartos de final de la Liga de Campeones por tercera vez consecutiva, la segunda por la vía de la tanda definitiva para desempatar después de lo del año pasado en esta misma tesitura ante el Bayer Leverkusen. Solo así pudo el equipo rojiblanco doblegar a un verdadero hueso, el PSV, que aguantó con el mismo resultado de la ida hasta el final del partido y la prórroga (0-0) y después hasta el octavo lanzamiento, en que Narshing disparó al larguero mientras que Juanfran no tembló para acertar en el definitivo y dar el pase al conjunto colchonero, que sigue subido al vagón de los mejores de Europa.

Centrado ante todo en mantener su portería a cero, el equipo rojiblanco no quiso para empezar correr riesgos con una salida atrevida en busca de un rival que tampoco se presentó en el Calderón a encerrarse a esperar sus opciones al contraataque. Una posibilidad que, sin embargo, pudo explotar pronto tras una pérdida local que acabó en un tiro alto de Van Ginkel, un jugador que creó problemas a la zaga colchonera con su movilidad y buena sintonía con De Jong, el goleador del PSV ausente en Eindhoven por sanción.

DIFICULTADES

Con buena organización defensiva y una eficiente presión en el mediocampo, muy poblado por Cocu, el campeón holandés provocó serias dificultades al Atlético en la salida del balón, aunque la primera vez que Koke abrió brecha por la derecha metió la pelota al punto de penalti, donde Griezmann no pudo superar a Zoet en posición inmejorable. Dos minutos después Godín cabeceó alto por poco en un córner y más tarde de nuevo el portero visitante estuvo muy atento para anticiparse a Carrasco, que buscaba otro gran servicio de Koke.

No solo no se descompuso con ese impulso rojiblanco el PSV sino que contestó  desafiante con una sucesión de toques en el medio que acabó en un buen centro de Van Ginkel desviado afortunadamente por Oblak para impedir que el balón llegara a Locadia, completamente solo.

La tensión no dejó de subir, sin que ello significara que algunos de los dos equipos perdiera el sitio y diera facilidades. Había que trabajarse a base de bien cada acción ofensiva si aspiraban a hacer daño y eso no ocurrió hasta el segundo tiempo, en que el partido pareció abrirse. Primero fue Carrasco quien desbordó por la izquierda sin encontrar rematador en su pase final y después Oblak y el palo evitaron que el PSV se adelantara con un disparo envenenado de Locadia, al que siguió un cabezazo defectuoso de De Jong al balón repelido por la madera.

EQUILIBRIO

Se acababa de incorporar Torres al juego en sustitución de Augusto, lo que significó una clara rebaja en la protección rojiblanca, una innegable apuesta por romper el partido y también un aumento de las opciones holandesas de desplegarse con más facilidad, lo que no dejó de ocurrir. Simeone lo vio mejor que nadie y decidió meter a Kranevitter por Carrasco para equilibrar el balance defensivo. El ofensivo ganó efectivamente enteros con la aportación de Torres, que estuvo muy cerca de decidir el choque a poco del final con un disparo desviado por Zoet al palo tras recibir de Griezmann.

La prórroga llegó y el desgaste dio paso a otro partido en el que el PSV multiplicó sus precauciones hasta practicar un cerrojazo descarado a la espera de un posible golpe de gracia al Atlético, que no llegó. Tampoco por parte rojiblanca, aunque Lucas, sustituto del lesionado Godín, la tuvo con un cómodo cabezazo en un córner y Saúl reclamó penalti de Bruma cerca del final.

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Atlético, 0; PSV Eindhoven, 0 

Campo: Vicente Calderón (54.000).