VIDA EN EL CAR DE SANT CUGAT

Aleix Heredia: "Yo solo tengo un patrocinador que vela por mí: mi padre"

Aleix Heredia: "Yo solo tengo un patrocinador que vela por mí: mi padre"


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Iba para convertirse en figura del Espanyol hasta que un día se dio cuenta de que el fútbol no era su deporte. Y le dio por el pentatlón moderno, lejos de la fama del balón, lejos de todo, hasta para tener que competir, para tutearse con las estrellas de esta especialidad que combina esgrima, tiro, natación, equitación y atletismo, con rivales del Este, muchos de ellos llegados desde el campo militar.

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¿Y qué hace en el CAR de Sant Cugat un chico de 23 años, Aleix Heredia, convertido en el mejor pentatleta de España y que está a punto de acabar los estudios de medicina? «Mi objetivo es Río, donde solo hay 36 plazas nominadas y una competencia muy fuerte. Hasta febrero no sé si me habré ganado el puesto para los Juegos». Y ello requiere, como el viejo pentatlón, horas y horas de entrenamiento espartano con del despertador sonando a las 7 de la mañana, unas sesiones de atletismo, con series siempre por debajo de los cuatro minutos el kilómetro, luego la pistola para practicar el tiro, gimnasio y natación; a continuación, la cita vespertina con la esgrima, cuando no, unas horas encima del caballo saltando obstáculos. Y todo ello, sin olvidar las clases de medicina en el Hospital del Vall d'Hebron. Y sin cobrar, como se diría antiguamente, un real, ni siquiera las marcas, como sucede con otros muchos deportistas que entregan ropa a cambio de imagen. «Si se gastan las zapatillas de correr campo a través, lo que es habitual, hay que cambiarlas. Y hay que pagarlas. Yo solo tengo un patrocinador que vela por mí: mi padre».

La estancia en el CAR de Sant Cugat, una especie de todo incluido de 24 horas, es la ayuda oficial que percibe Aleix; lo demás, la gasolina para desplazarse a Barcelona a estudiar y hasta el café de media tarde, corresponde a la familia. Aleix es el único atleta interno del centro que comparte habitación con una chica. «Jeje -ríe-, es mi hermana Laura, que tiene 15 años, y que será una gran estrella del pentatlón. Mejor que yo».