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Griezmann, el Neymar de Borgoña

El delantero francés del Atlético ya es como los grandes 'cracks': va al peluquero con la misma frecuencia y marca goles decisivos

ELOY CARRASCO / BARCELONA

Antoine Griezmann celebra el golazo que le marcó al Athletic de Bilbao en el Calderón.

Antoine Griezmann celebra el golazo que le marcó al Athletic de Bilbao en el Calderón. / AFP / JAVIER SORIANO

De seguir esto así, con el Madrid abotargado y echando al contenedor los regalos que le hacen, pinta que el Atlético y el Barça deberían ir eligiendo padrinos; de momento se repite el duelo que mantuvieron hace dos temporadas, con los del Manzanares llevándose el trofeo en las narices del Camp Nou. El Barça, siestas aparte, no es el mismo ente amorfo y desentrenado de entonces, pero el Atlético tampoco: hoy tiene a Griezmann, al que algunos ya ven en próximas galas del Balón de Oro.

EL FRANCÉS LIVIANO Y ASTUTO

Los franceses empiezan a hacerse a la idea de que en su Eurocopa no tendrán a Benzema, pero ya pueden abrazar una esperanza nueva. Antoine Griezmann, el Neymar de Borgoña, progresa sin parar y ya encarna la gran amenaza en la Liga para el Barça. De complexión parecida, el francés mide más o menos lo mismo que el brasileño y frecuenta el peluquero con similar asiduidad; y ahora también es el hombre decisivo de su equipo, un Atlético que ha absorbido en dos tragos el foso que lo separaba del Barça. Griezmann, criado en la cantera de la Real Sociedad, volvió a marcar un gol victorioso y ya lleva ocho en la Liga. Se dice que en los equipos campeones son imprescindibles un gran portero y un gran goleador. El Atlético tuvo a Courtois y Costa en esos papeles en el campeonato que ganó en el 2014. Hoy tiene al portero menos batido de Europa, Oblak, y a este francés liviano y astuto que va sorteando listones.

BERGANTIÑOS Y SU PUNTERÍA ANTICULÉ

Las amenazas para el Barça, aparte de su pachorra a destiempo, pueden venir desde fusiles insospechados. Álex Bergantiños es una de ellas. El centrocampista del Deportivo solo ha marcado dos goles en su vida en Primera División, y en ambas ocasiones eligió a los azulgranas como blanco. La primera vez fue en el 2012, en aquel 4-5 demente en el que el tanto del centrocampista coruñés resultó inofensivo a fin de cuentas. En esta ocasión, el arañazo sí ha hecho sangre y levantó dos puntos del Camp Nou de esos que, Messi no lo quiera, quizá se recuerden en la contabilidad final. La visita del Depor fue otro síntoma de que no le sienta bien el aire gallego esta temporada al Barça, que ya salió tundido de Vigo.

NOTICIA: BUSQUETS Y MODRIC PIERDEN BALONES

El gol de Bergantiños se produjo después de que Busquets perdiera el balón por dar un mal pase. Esa frase es en sí una noticia, porque Busquets es uno de los futbolistas más seguros del mundo en la entrega. A pesar de que en muchas ocasiones le va el riesgo, suele salir airoso en esos metros del campo donde se ponen las primeras piedras de una forma de jugar. Le ocurre algo similar en el Real Madrid a Luka Modric, otro futbolista al que no se le escapa una porque es ágil y preciso y parece que tiene ojos en la espalda. Pero no los tiene. Quizá nadie le avisó, él no vio venir a Bruno, otro que sabe moverse en ese terreno de minas, y la pelota terminó en las redes de Keylor.

SOLDADO SÍ LO CELEBRÓ

Fue un buen gol, el del Villarreal. A la presión tan provechosa de Bruno siguió un pase rápido de Bakambu y el remate certero de Soldado. El delantero había marcado ante un exequipo suyo y corrió a celebrar el gol, lo cual también es destacable. Proliferan los jugadores que se dejan llevar por un sentimentalismo más propio de princesas Disney que de profesionales del fútbol. Muchos no celebran los tantos a sus exequipos, apagan su alegría y hasta hacen gestos como de perdón ante los que fueron sus aficionados. Aseguran que es por respeto, pero ya decía Mourinho, ese gran actor, que en este juego hay mucho teatro.

CON USTEDES: ADALBERTO PEÑARANDA

Con ganas celebró los suyos Adalberto Peñaranda, que con ese nombre parece una criatura de Rafael Azcona. Es casi un debutante en la Liga; disputaba su cuarto partido con el Granada (donde está a préstamo del Udinese) y a sus 18 años y 195 días se convierte en el más precoz en anotar un doblete con el club andaluz. También echó abajo un récord de Messi, el de jugador extranjero más joven en marcar dos goles en un partido. El primero al Levante, una obra maestra del control y la zancada, invita a observarlo más. “Con 18 años ha llamado a la puerta, la ha derrumbado y ha dicho ‘quiero jugar’”, declaró su entrenador, José Ramón Sandoval. El chico se marchó llorando.

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