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Pedro también existe

El delantero canario se reivindica con un golazo que acerca la Liga en una temporada que ha perdido presencia en el equipo titular

JORDI TIÓ / BARCELONA

No es sudamericano, sino canario, y este sábado ha certificado el triunfo con una descomunal chilena que acerca la Liga al Camp Nou. Tampoco es intocable, ni forma parte del tridente mágico que ya se sabe que jugará todos los minutos de todos los partidos que quedan hasta la final de Berlín, si al final el Barça consigue llegar a esta cita del 6 de junio. Pero sin ser ni una cosa ni la otra, Pedro reivindicó su figura con un maravilloso gol de chilena, justo lo que anda buscando con desespero Cristiano Ronaldo.

Y no, tampoco destila chulería Pedro, lo suyo es el trabajo, la entrega y la abnegación. Sí, y el compañerismo, siempre mirando por el equipo, porque Pedro, el extremo que descubrió Guardiola y que marcó en todas las finales del mejor Barça de la historia, ha asumido con resignación y profesionalidad su pérdida de protagonismo en el equipo titular, en el que no entraba desde el partido ante el Almería, el 8 de abril. Con el duelo ante la Real, encadenaba nueve encuentros como suplente. Pero es saltar al campo, aunque sean los minutos de la 'basura', y es darlo todo. Así de honesto es este extremo que pasó del anonimato a campeón de Europa y del mundo en un plis plas.

«De él solo puedo hablar cosas maravillosas porque para Pedro es una situación difícil», dijo Luis Enrique del canario. «Es un jugador de de clase top y este año le toca participar menos de lo que merece. Es uno de los jugadores que ayuda siempre, se entrena a la pefección y es un profesional íntegro. Es un placer tener a Pedro en el equipo», se deshizo en elogios el técnico azulgrana, consciente de que las circunstancias le obligan a ser injusto con un futbolista que la próxima temporada podría buscarse la vida lejos del Camp Nou, consciente de estar destinado a tener un rol de secundario.

«Es difícil decir que Pedro es importante cuando no tiene muchos minutos, pero es un ejemplo para sus compañeros. ¿El gol? Ha sido espectacular, pero ya se lo hemos visto hacer en los entrenamientos», desveló Luis Enrique.

Por eso Pedro quiso celebrar su 11º gol esta temporada (no marcaba desde el 8 de febrero en San Mamés) de una forma especial. Corrió primero hacia el córner, solo, dejando ver su pequeña figura mientras el Camp Nou le aclamaba con justicia. Luego, corrió hacia la zona del banquillo y se abrazó con Douglas, el lateral brasileño, este sí, anónimo del todo. Casi casi transparente. También con Masip lo celebró, el tercer portero, también desaparecido de los partidos debido a los dos porterazos que dejó Zubizarreta en la plantilla. Desde luego, uno de los mejores legados del exdirector deportivo.

Como el primer día

«Muy bonito el gol de Pedro, que está como el primer día, con ambición y ganas. Ese tanto nos ha dado mucha tranquilidad», destacó Bartomeu, el presidente del Barça, que apeló a las partes a negociar ante la amenaza de huelga en la próxima jornada, cuando el equipo visita al Atlético en el Calderón.

El valor de Pedro se midió por su gol, pero su auténtica valúa radica en su capacidad de hacer equipo a pesar de jugar poquísimo. Siempre celebra los goles desde el banquillo, la última vez, en la Champions ante el Bayern, cuando se le vio apretar los puños de rabia y felicidad en cada gol del Barça, haciendo una piña con sus compañeros. En esos detalles también destacan los grandes jugadores y Pedro lo es. Un futbolista que pasó del anonimato de la Segunda B al primer equipo de la mano de Guardiola. Entonces era Pedrito, pero en muy poco tiempo pasaron a llamarle Don Pedro. Y con toda justicia. Fue artífice necesario del mejor Barça. Ante la Real dejó muy claro que sigue existiendo.