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La Vuelta a España

El pelotón se toma un respiro dando vueltas por Logroño

S. L- E.
LOGROÑO

Igual que hay partidos de fútbol que son un auténtico tostón, a veces se disputan etapas que ya se sabe de antemano que jamás pasarán a la historia del ciclismo ni llenarán páginas de oro con la estimada épica que siempre acompaña a este deporte. Y la jornada de ayer, alrededor de Logroño, por sus calles y por los viñedos del exterior, ocho vueltas a un circuito, que los corredores bautizaron como velódromo, para cumplimentar 166 kilómetros y decidirse todo en un esprint anunciado que ganó el alemán John Degenkolb, no fue un día grande de ciclismo. Fuga del austriaco Matthias Krizek, que desde el inicio ya se sabe que no iba a ninguna parte y caída en la preparación de la llegada. Sin más.

Tan relajados estaban ayer los ciclistas que por vez primera el recinto cerrado para invitados donde los patrocinadores muestran sus productos (en la Vuelta se denomina Punto de Encuentro y en el Tour, Village) se llenó de corredores. Una delicia para adultos y niños que se pudieron fotografiar y coleccionar autógrafos. Fue una jornada de recuperación con un dorsal a la espalda, antes de afrontar cuatro etapas consecutivas (la de hoy en ruta al parque de Cabárceno, en Cantabria, es la más sencilla) de montaña, tres de ellas consideradas de las de mayor dificultad de la carrera.

Un día sin contratiempos para Alberto Contador y sus perseguidos, encabezados por Alejandro Valverde, que lógicamente no provocó cambió alguno en la general.

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