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ANÁLISIS

El 50 por ciento de Ruth

Gerardo Prieto

La carrera deportiva de Ruth Beitia es un fiel reflejo, a grandes rasgos,  de lo que ha sido y es ahora el atletismo español. Ruth empezó corriendo un cros, como la mayoría de los chavales que se inician en el atletismo, una especialidad en la que donde pisaba España no crecía la hierba. Tuvo la suerte de  ser larga para su edad y ese día un exsaltador de altura, Ramón Torralbo, se fijó en ella. Una carrera es en principio una suma de pequeños saltos y el técnico cántabro supo ver en ese momento que esa atleta crecería hacia arriba. Torralbo es el actual director de la Escuela Municipal de Atletismo de Santander, con sede en La Albericia, creada por el interés por este deporte  que generó en Cantabria el éxito de Abascal en Los Ángeles-84.

Torralbo se gana la vida como profesor de Educación Física en la Universidad de Cantabria. Esto no es Francia. Las escuelas de atletismo carecen de recursos para profesionalizar al ciento por ciento a sus entrenadores. Pero eso no ha sido un obstáculo para que la implicación profesional y personal de Ramón con Ruth funcionara, como  una pareja atlética siempre bien avenida, a punto de cumplir sus bodas de plata.

Contado así, Ramón  es un personaje dotado de cierto romanticismo, pero no es el único. En situación de precariedad hay cientos de entrenadores por toda España. Ramón y Ruth se mojaron cientos de veces antes de que se construyera el módulo cubierto de La Albericia, ya superado el siglo XX. En todo caso, el técnico santanderino es un privilegiado al haber podido contar con una atleta disciplinada, alegre y muy fiera compitiendo. Es la capitana del equipo español y sigue superando listones muy altos a sus 35 años. Ella siempre dice que Ramón es su 50%.

Beitia hizo un amago de retirada cuando fue nombrada secretaria del Parlamento Regional de Cantabria y tras acariciar la medalla en los Juegos de Londres 2102. Todo el atletismo español la reclamó, con fundamento, porque la cántabra ha seguido saltando a su mejor nivel y ya suma 11 medallas internacionales. Ruth se puso el casco y a patinar, para estar activa y porque le encanta deslizarse. Ramón solo tuvo que esperar en el módulo de La Albericia a que se pusiera a llover dos días seguidos para ver regresar a la campeona de Europa, entonces, ahora ya doble campeona continental.