Ir a contenido

La ronda ciclista francesa

Froome llega al Tour con dudas tras una caída de consideración

«Estoy aquí para ganar otra vez», dice en Leeds, a pesar de su accidente de junio en el Dauphiné

Sergi López-Egea

La llegada del conjunto Sky a las instalaciones del Tour en Leeds, en Inglaterra, en el condado de Yorkshire, no pasa desapercibida. Aparecen los nueve corredores -mañana, junto al resto de participantes, tomarán la salida en una ronda francesa coloreada ahora de británica- en el interior de su flamante autocar y con los Jaguars, convertidos en sus coches auxiliares, como si fueran el séquito de Chris Froome, quien pretende ganar la prueba por segunda vez consecutiva. Lleva la etiqueta de favorito y encima proclama a preguntas de los periodistas que «si estoy aquí es para ganar otra vez».

Ciertamente, ayer en Leeds, salida de la 101ª edición del Tour, Froome no podía decir otra cosa. Quizá no sea el corredor británico más querido, puesto que tanto el ausente Bradley Wiggins, a quien no ha querido en el equipo, como Mark Cavendish, velocista y aspirante al primer jersey amarillo, lo superan en fans y fama. A Froome lo ven como un corredor extraño, puesto que nunca ha vivido en la Inglaterra de sus orígenes. Nació en Kenia, se crió en Sudáfrica y reside en Mónaco. Por esta zona de Europa solo acude a competir o cuando tiene un acto protocolario de su equipo o sus patrocinadores.

Nadie discute su espíritu británico, como tampoco se hace a su condición de principal favorito, aunque Alberto Contador esté muy fuerte y este año lo haya derrotado las dos veces en las que se han cruzado sus destinos (Volta a Catalunya y Critérium del Dauphiné). Y él, lógicamente, no podía decir otra cosa en su presentación oficial, con el dorsal número uno en su espalda y en el cuadro de su bicicleta. «Estoy en un estado de forma similar al del año pasado, aunque reconozco que este Tour será muy complicado».

Sin embargo, ¿está Froome en el estado de forma impecable e intratable con el que dominó y ganó el año pasado la prueba? Es la duda que embarga la carrera y que, además, se puede empezar a despejar muy pronto. El domingo, con una etapa que es una auténtica encerrona de subidas y bajadas (la última, a cinco kilómetros de la meta, llega a un porcentaje máximo del 33%), ya habrá que mostrar las cartas. Y el próximo miércoles, en el Infierno del Norte, en el pavés de la clásica París-Roubaix, se puede empezar a ganar o a perder el Tour si los adoquines juegan una mala pasada, a Froome o a cualquiera de sus rivales.

La realidad indica, de todas formas, que Froome se cayó en la antepenúltima etapa del Dauphiné, un accidente que fue más importante de lo que se pensó en un primer momento. En la pequeña ronda francesa no pudo responder a los demarrajes de Contador. Además, se quedó y no pudo seguir el ritmo de caza que le marcaron sus gregarios.

LOS PRECEDENTES / El accidente mermó su estado físico. Cuando se está tan fino, cualquier contratiempo tumba la preparación. Froome tuvo que dejar de entrenar y esto es un pecado a pocas semanas del Tour. Precedentes de caídas en el Dauphiné así lo indican. Abraham Olano (1997) se precipitó por una cuneta cuando era líder de la prueba y ya no pudo responder en un Tour en el que aspiraba a reencarnarse en un nuevo Miguel Induráin. En el 2003, Lance Armstrong (en la cuarta de las siete victorias que nunca fueron) también se fue al suelo en el Dauphiné lo que se tradujo, frente a Jan Ullrich, en el más complicado de sus viajes a ninguna parte.

A Froome, anímicamente, además, le dolió que en la segunda etapa del Dauphiné, cuando trató de dinamitar a Contador con tres terroríficos ataques, el madrileño siempre se enganchara a su rueda. Por más que lo intentó no pudo despegarse del corredor español que, no sin dificultad, le aguantó hasta la línea de meta. Por si fuera poco, las cámaras de la televisión francesa lo captaron mientras hacía uso del ventolin (permitido por aspiración con autorización médica) en plena etapa del Daphiné para combatir su asma por esfuerzo. Y en un deporte en el que las cazas de brujas siempre están presentes, por años que pasen, enseguida se desató una polémica que le ha sentado como un bofetón. En el Sky andan preocupados. A mediados de junio, Richie Porte, rodaba más fuerte. A partir de mañana se resuelve el enigma.

0 Comentarios
cargando