'El Hispano' de Moldavia

El catalán Juan Ferrando, de 32 años, es el entrenador más joven de la Europa League

Dirige al Sheriff de Tiraspol tras una amplia trayectoria en el fútbol base y la Premier

Juan Ferrando felicita a sus jugadores en un partido del FC Sheriff de Tiraspol, el líder de la Liga de Moldavia.

Juan Ferrando felicita a sus jugadores en un partido del FC Sheriff de Tiraspol, el líder de la Liga de Moldavia. / FC SHERIFF

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RAÚL PANIAGUA
BARCELONA

Las lesiones impidieron que pudiera seguir su carrera como jugador a los 18 años, pero propiciaron que se iniciara una prometedora carrera como técnico. Compaginando los banquillos con una excelente formación (es licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte por el INEFC y colecciona galardones en el ámbito de la medicina y la investigación deportiva), Juan Ferrando (Barcelona, 1981) ha forjado una carrera a base de esfuerzo y dedicación. Empezó dirigiendo a los alevines del Europa y hoy es el técnico más joven de la Europa League, al frente del Sheriff de Tiraspol de Moldavia, un país donde jamás imaginó que acabaría.

No debe ser fácil dejarlo todo para irse a 5.000 kilómetros a un terrotorio casi desconocido, ubicado entre Rumanía y Ucrania, concretamente en la zona de Transnistria, autoproclamada independiente. En junio le propusieron entrar en la estructura del club y el presidente Gushan le ofreció el cargo tras despedir al anterior entrenador. No lo dudó. Ahora es el líder destacado dela Liga moldava. También juega la Europa League.

Después de empatar con el Tromso de Noruega y el Anzhi de Rusia, el jueves cayó ante el Tottenham (0-2). Fue una derrota honrosa en un equipo que subsiste con economía de guerra. El sueldo semanal de Roberto Soldado, por ejemplo, es de 135.000 euros, justo el presupuesto del Sheriff. «Estamos haciendo milagros. Llegamos reventados a los campos, con vuelos de madrugada, comiendo sandwiches...  Se busca lo más barato, solo falta que vayamos a Londres en sacos de dormir», reflexiona Ferrando, que no olvida sus primeros pasos en Moldavia, donde le llaman 'el Hispano'. «Me pasé llorando el primer mes y medio. Aquí solo se habla en ruso, era imposible comunicarse, pero me gustan los retos y poco a poco me voy acostumbrando».

Un cine y poco más

Ahora tiene ya las nociones básicas de ruso para explicar sus ideas futbolísticas en un grupo complicado, con jugadores de mútiples procedencias. «Estamos haciendo milagros. Tengo un  vestuario con  13 nacionalidades y 10 idiomas diferentes. ¡Y muy pocos recursos!» A sus órdenes cuenta con futbolistas de Guinea, Costa de Marfil, Burkina Faso, Moldavia, Rusia, Bulgaria, Turquía, Serbia, Croacia, Israel, Montenegro, Brasil y España. Allí está el exbético Melli, que fue internacional en todas las categorías inferiores.

El técnico catalán, con raíces en Orihuela, destaca «la mentalidad rusa» del club, al que también rodea un fuerte componente político. Los partidos contra los rivales de la capital (Chisinau) son brutales. «Es como si jugara el Barça contra el Madrid y Catalunya fuera independiente». La vida en la ciudad de Tiraspol tampoco es fácil. No es precisamente Nueva York. «Hay un cine y poco más. A las siete todos en casa. Las temperaturas bajan mucho cuando se va el sol. Ya estamos bajo cero».

Preparador de Cesc

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El carácter de Ferrando, que no para de gritar y de moverse en los partidos, ha calado en los aficionados, sorprendidos por la pasión con la que vive el técnico el fútbol, la misma que ha mostrado durante toda su carrera, desde que empezó con los chavalines del Europa. Luego pasó por la escuela del Espanyol y las categorías inferiores del Hospitalet, el Premià y el Cornellà. También colaboró en el filial del Barça.

Hace algo más de tres años, cuando era ayudante de Miguel Olmo en Terrassa, recibió una oferta del Arsenal. En Londres siguió la preparación física personalizada de Cesc Fàbregas y Van Persie. «Aprendí mucho, fue una buena experiencia. Era mucha responsabilidad. Cesc era el capitán y se notaba. Pensaba: ¡Cómo a este tío le pase algo, madre mía!» Con el astro holandés mantiene el contacto y las bromas. «Es un jugador espectacular, muy inteligente. Me encantaría tenerlo». Del Arsenal pasó al Brighton, donde estuvo un año con Gustavo Poyet. La pasada temporada triunfó al frente de los juveniles del Málaga antes de afrontar la aventura moldava.