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¿Por qué? ¿En qué se falló?

Los responsable de "vender" al COI las ventajas de Madrid no encontraron las respuestas pertinentes tras el desconcierto por la eliminación

ABEL GILBERT / Buenos Aires

¿Por qué? ¿En qué se falló? Las preguntas fueron escupidas como balas de metralla después de la gran desilusión. Madrid se quedó otra vez sin su sueño olímpico en una Buenos Aires de cielo plomizo. Las tormentas del sábado no hicieron más que subrayar el escenario de desconsuelo. Mientras los japoneses festejaban el haber logrado organizar por segunda vez los juegos, los que vinieron a "venderle" al COI las ventajas de Madrid, aquellos que la acompañaron desde el sentimiento o la simpatía, no encontraron, en esos primeros minutos de desconcierto, las respuestas pertinentes. ¿Qué palabras utilizar? La derrota no deja, a veces, muchas posibilidades. "Tokio organizará unos magníficos Juegos en 2020. Tienen por delante siete años emocionantes para preparar la cita y espero poder ayudarles, compartiendo sus éxitos y viendo en primera fila cómo se convierten en realidad sus sueños", atinó no obstante a decir Alejandro Blanco, el presidente del equipo de Madrid2020.

"Nuestros pensamientos están con Estambul, que ha presentado una candidatura merecedora de la victoria, y a la que nos unimos en nuestra desilusión", añadió. Para Blanco, "Madrid 2020 tenía una candidatura fuerte y sólida en la que hemos estado trabajando durante muchos años. Tras haber aprendido de las tres candidaturas anteriores, hemos presentado nuestra mejor oferta y estamos apenados por no poder llevar a cabo nuestros planes".

Blanco dijo sentirse "muy orgulloso de la gente que nos ha apoyado y que ha estado involucrada en esta candidatura, y muy orgulloso del pueblo de la Ciudad de Madrid por su apoyo continuado y su entusiasmo". Y no tuvo mucho más que agregar. La desazón estaba dibujada en su rostro con tinta indeleble.

Comentarios y conjeturas

En las inmediaciones del Hotel Hilton no faltaron los comentarios y las conjeturas. Se dijo, en voz alta, lo que se temía en las visperas y terminó ocurriendo: Madrid no contaba con el aval de algunos socios europeos que aspiran a pelear por los juegos de 2024. "La clave en la vida es batallar, pelear y no rendirse", dijo el jefe del Gobierno español, Mariano Rajoy. "No hemos acertado, pero no pasa nada". ¿Habrá otro intento, el cuarto consecutivo? "A lo mejor la próxima si vamos pues pasa otra cosa y si no vamos pasa otra distinta", acotó.

Horas antes, el tono de Rajoy pareció insinuar otra cosa. "Los Juegos serían una muy buena noticia para los españoles, que han pasado momentos muy difíciles y que ahora ven la luz al final del túnel", había dicho. El jefe de Gobierno se permitió un optimismo que excedía la disputa por la sede de los Juegos. "España lidera el crecimiento de las exportaciones de la zona euro. Nuestra recuperación se produce con un histórico superávit por cuenta corriente. El año pasado tuvimos 58 millones de turistas y vamos a superarlo este año", dijo. No todos en el COI, como pudo comprobarse, vieron con tanta nitidez la luz al final del túnel que ha dejado a España en la recesión.

"Con una gran parte de las infraestructuras deportivas ya construidas, existe un efecto muy positivo que no debemos olvidar. Nuestros esfuerzos a lo largo de los últimos doce años no han sido en balde, los jóvenes y el pueblo de Madrid continuarán beneficiándose y disfrutando del legado olímpico, desde las sedes ya construidas hasta el sistema de transporte. Por lo tanto, a pesar de que hayamos perdido 2020, el futuro del deporte en España continuará siendo prometedor", dijo el Príncipe de Asturias. Le había tocado cerrar la presentación de la candidatura. Habló en varios idiomas. Trató de llegar al corazón de los del COI. Expuso su figura con todo el costo político que ello conlleva. Pero Madrid fue eliminada por Estambul y el mundo imaginado se hizo añicos. Al Príncipe le tocó, también, hacer en público un balance tras la tentativa fallida. "Un proyecto de esta envergadura ha unido a los españoles y esa es una gran herencia, una lección que procuraremos mantener bien fuerte". Por eso, pidió, "ánimo para levantarse de nuevo".

La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, recordó, en la hora del desasosiego, que "Madrid es una ciudad vibrante" y que, es deseo de las autoridades, no solo "que los visitantes de todo el mundo vengan y que vivan no solo nuestros acontecimientos deportivos, sino también nuestra cultura y nuestro arte, nuestra historia y los espacios verdes de Madrid". Para finalizar, subrayó: "Siempre les recibiremos con los brazos abiertos". No era, esa, la despedida pensada.