04 abr 2020

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Frustración en pleno centro

La fiesta preparada en la Puerta de Alcalá se convierte en un funeral después de conocer la eliminación de Madrid tras el desempate con Estambul. Entre los aficionados cunde la idea de no presentarse más tras encajar el cuarto fracaso

ANTONIO MERINO / Madrid

El pulso de toda una ciudad se detuvo al filo de las 9 de la noche. Con el corazón en un puño y aguantando la respiración, los miles de ciudadanos que se congregaron en la Puerta de Alcalá, uno de los lugares más emblemáticos de la capital de España, escucharon por boca de Jacques Rogge, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), que en el desempate con Estambul, la tercera en discordia en las quinielas previas, Madrid se daba el batacazo y quedaba fuera de la lucha por los Juegos del 2020. 

Otro mazazo, otra enorme decepción, otro sueño que se va por el desagüe. Ese golpe gélido recorrió el corazón de los madrileños que esperaban que Madrid alcanzase de una vez por todas una gloria que ya parece inalcanzable. Tampoco tocó ayer cuando todo parecía preparado para una larga fiesta hasta bien entrada la madrugada, pero ninguno de los datos que aupaban a Madrid a la categoría de favorita le otorgó a la candidatura la suficiente madurez. Nada de eso parecía presagiarse en una tarde diseñada para levantar la bandera olímpica y sumarse al sueño que vivió Barcelona en 1992.

Apagón por la tormenta

La tarde fue de locos, casi tanto como el tiempo, que alternó lluvia y viento. Luego, según se acercaba la hora decisiva, se fue serenando como si el favoritismo de Madrid terminara de fraguarse antes del esperado anuncio oficial. Mientras, la música amenizaba a los que tomaron el centro de la ciudad en medio de una marea de globos rojos que llegó hasta La Cibeles y Gran Vía. 

Por las pantallas gigantes situadas en la Puerta de Alcalá se pudo seguir la presentación de la candidatura de Tokio, la ganadora, a la que muchos desecharon por lo de la central nuclear de Fukushima. «Estos no nos pueden ganar. Ese es un problema muy serio» , decía un padre junto a sus hijos. No le faltaba razón. Pero la que envió a Madrid a la lona fue Estambul. 

A las cinco de la tarde llegó el turno de la presentación de la candidatura de Madrid. Todo iba bien. Incluso alguno perdonaba el papelón de la alcaldesa Ana Botella el pasado miércoles con sus problemas con el inglés, que ayer intentó corregir con un texto memorizado en la presentación de la candidatura. Luego llegó el apagón por la fuerte tormenta que descargó sobre Buenos Aires. Eso provocó que tampoco se pudiera escuchar a Pau Gasol ni ver el vídeo de Rafael Nadal desde Nueva York, donde apenas dos horas después de caer Madrid se medía con el francés Gasquet en la semifinal del Abierto de Estados Unidos. 

No solo no se vio a Nadal. Tampoco a Casillas, el voluntario 60.000 de los 85.000 reclutados, ni a Iniesta ni a Sergio Ramos. Hubo quien pensó que aquello iba a ser un mal presagio. «Esto me da mala espina. No me fío de Tokio. Tienen dinero y nos puede pasar lo mismo que con el Mundial de fútbol del 2018 que nos lo birló la mafia rusa», comentaba un señor de avanzada edad. 

El vídeo protagonizado por Plácido Domingo, Antonio Banderas y Alejandro Sanz con la frase «Madrid tiene sentido» había calado, pero al conocerse el desenlace se aludía al escaso sentido que tendría volver a presentarse. 

Aceptar el resultado 

Antes de eso, las previsiones seguían creciendo. Al filo de las 8 de la tarde, Vicente del Bosque mostraba su apoyo a una ciudad volcada con el deporte. Poco después se anticipaba a los acontecimientos: «Los buenos deportistas aceptan siempre el resultado», añadió el seleccionador de fútbol. 

Luego, las dudas que generó la primera votación desencadenó la ansiedad de los madrileños, que no sabían si la ciudad se enfrentaba a una final con Estambul. Al conocerse que Madrid no pasaba el primer corte, la gente comenzó a desfilar en medio de una tristeza indescriptible. Apenas algunos gritos de «tongo, tongo» rompían un silencio sepulcral. Nadie acertaba a explicarse cómo a la cuarta (1972, 2012, 2016 y 2020) tampoco fue la vencida.