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A Tokio, 56 años después

La capital japonesa confirma su favoritismo y volverá a albergar los Juegos como en 1964

Nada pudo con la lógica ni con el favoritismo de Tokio, que volverá a ser la sede de unos Juegos Olímpicos 56 años después de organizar la edición de 1964. La capital japonesa era la opción más segura y la que menos riesgo entrañaba a todos los niveles, y esas dos bazas decantaron ayer mayoritariamente la elección de los 96 miembros del COI que votaron del total de 101 y acabaron de decantar la balanza en contra de Madrid y de Estambul. 

Ni siquiera la preocupación por las fugas radiocativas en la central nuclear de Fukushima han añadido sombras al proyecto de la capital japonesa, el cuarto que presentaban, con el deseo de recuperar anímicamente al país, traumatizado aún por el terremoto y el devastador tsunami que arrasó el noreste del país en el 2011. 

«Algunos de ustedes pueden estar preocupados por Fukushima. Permítanme asegurarle que la situación está bajo control y que no ha tenido nunca ni tendrá un impacto sobre Tokio», afirmó el primer ministro Shinzo Abe ayer en la presentación que realizó ante la asamblea del COI, poco antes e que se produjeran las votaciones.

POTENCIA MUNDIAL

La fortaleza financiera es uno de los pilares de Tokio, ya que, a pesar de la crisis, Japón es la tercera potencia económica mundial y el año pasado creció a un ritmo del 2%. El presupuesto de inversiones de Tokio para organizar los Juegos (3.326 millones de dólares) era el más alto de las tres candidatas, por encima de Madrid (3.094 millones). 

Para los Juegos, Tokio propone 36 instalaciones, de las que 15 ya están construidas, con la ventaja adicional de la proximidad. La idea de los organizadores japoneses es concentrar la competición: 28 de las sedes estarán en el centro de la ciudad, en una radio de ocho kilómetros de la villa olímpica. que se construirá en la zona de la bahía, y que se reconvertirá en una zona residencial tras la celebración de los Juegos. 

La moderna red de transportes de Japón, tanto de trenes como la línea de metro (capaz de transportar a 26 millones de personas al día), y la capacidad hotelera de la ciudad (140.000 camas) muy superior a las otras dos candidatas, han jugado claramente a favor de la ciudad de Tokio, que es también una garantía a nivel de seguridad.