Melani vuela a la plata

Costa, que se llegó a plantear la retirada, se quitó el mal sabor de dos novenos puestos en los Juegos 2012

La mallorquina, subcampeona del mundo en 400 libre en una carrera dominada por la talentosa Ledecky

Melani Costa celebra su medalla de plata, en el Palau Sant Jordi.

Melani Costa celebra su medalla de plata, en el Palau Sant Jordi. / EFE / ANDREU DALMAU

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LUIS MENDIOLA
BARCELONA

Mireia Belmonte ya no está sola en la cima. En el cuadro de honor de la natación española aparecerá a su lado, a partir de ahora, Melani Costa Schmid, una mallorquina de 24 años que es la nueva subcampeona mundial de los 400 metros libre con todo merecimiento. En una soberbia carrera, en la que voló sobre la piscina del Sant Jordi (rebajó en cuatro segundos el récord de España que poseía Mireia Belmonte entre las series de la mañana y la final), Melani Costa solo cedió ante el nuevo fenómeno de la natación, la estadounidense Katie Ledecky, de 16 años.

Ledecky nadó en 3.59.82 minutos, amenazando durante los 300 primeros metros el récord mundial de Federica Pellegrini, conseguido en el 2009 con los bañadores sintéticos, ahora prohibidos (3.59.15). Costa acabó con 4.02.47 y tercera fue la neozelandesa Lauren Boyle (4.03.89). La gran sorpresa fue la séptima plaza de la campeona olímpica Camille Muffat, que acabó fuera del podio.

La medalla de Melani Costa es la segunda que consigue la natación femenina española en un Mundial tras la de la rusa nacionalizada Nina Zhivanevskaia en los 50 espalda en Barcelona 2003.

EN LA ÉLITE / «Es una plata que me sabe a oro porque en la vida pensaba que la pudiera lograr», exclamó Melani nada más salir del agua, extasiada de felicidad, casi incrédula por una conquista que la instala en la élite de forma definitiva y que redondeó una buena jornada para la natación española, con la clasificación de Mireia Belmonte para la final de hoy de de los 200 estilos.

«Lo que ha hecho Melani es increíble, es la hostia», reconoció el director técnico de la federación, José Antonio del Castillo, que la entrena también desde hace poco más de un año, desde que regresó de los Juegos de Londres, frustrada por dos novenos puestos en los 200 y 400 metros libre, que la dejaron a las puertas de la final, y que convirtió en un nuevo leit motiv en su carrera.

EL ÚLTIMO PASO / No se presentaba Melani en Barcelona 2013 sin credenciales. El pasado diciembre se proclamó campeona del mundo de 400 y logró la plata en el 200 en los Mundiales de piscina corta de Estambul. Desde sus inicios, esta nadadora mallorquina, de madre alemana, había flirteado con dar el salto a la élite. «En los entrenamientos veíamos que tenía calidad para hacer algo así», admitió Castillo. Pero hasta ahora Melani no había conseguido plasmar en la piscina de 50 metros su enorme potencial. En algún momento de su carrera, se llegó a plantear la retirada. Su tenacidad competitiva también la llevó a entrenar dos años a EEUU, en la Universidad de Florida, la misma del fenómeno Ryan Lochte, con quien mantiene una buena relación.

Posiblemente el mal sabor de boca que le dejaron los Juegos de Londres (logró el noveno mejor tiempo en los 200 y en los 400 y se quedó fuera de la final) es lo que le ha permitido dar el último paso a la cima. «Me dije que nunca más me iba a pasar lo de quedarme a las puertas», recordó ayer. Así que en todo este tiempo se ha dedicado a trabajar y sobre todo a ganar fuerza. «Tenía buen estilo, tenía mucho fondo, pero lo que me faltaba era fuerza para poder aguantar», reconoció en la sala de prensa. Gracias a ese trabajo en seco, fuera del agua, Melani alcanzó ayer su recompensa. «Por fin estoy en la élite, de aquí no me sacan», proclamó, ilusionada.

BUENAS SENSACIONES / El fruto de su trabajo pudo verse ya en las series. Dominó la suya de principio a fin rebajando por dos segundos el récord de España, con Mireia Belmonte, tercera. Y en la final, saltó al agua con una sola idea en la cabeza. «Sabía que Ledecky iba a salir a tope y después de verme con fuerza esta mañana sabía que podía seguirla. Así que decidí tirar hasta que no pudiera más», explicó al acabar la propia Melani.

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Ledecky, que se dio a conocer hace un año en Londres al colgarse el oro con solo 15 años en la final del 800 (la misma que le dio la plata a Belmonte), actuó de una forma tiránica. Dominó la prueba desde que saltó al agua y solo hizo que ampliar su ventaja en cada largo. Melani Costa no se amilanó. Siguió a su estela, marcándola de cerca en los primeros 200 metros, con un ritmo que también la hizo inalcanzable para sus principales rivales, la neozelandesa Boyle y la británica Carlin.

Melani actuó con la precisión de un cronómetro. Hizo el paso de cada 50 metros en torno a los 30 segundos. El último, sobrada de fuerzas, fue el más rápido. Lo hizo en 30.01, haciendo enloquecer a un Palau Sant Jordi, lleno con 12.000 personas, que convirtió en una fiesta la primera medalla de la piscina.