MUNDIAL DE NATACIÓN

El Sant Jordi se inunda de alegorías para inaugurar los campeonatos

Un '4 de 7' nacido del fondo de la piscina culmina una ceremonia de apertura plena de significado

Los Castellers de Barcelona levantan un castillo en la piscina instalada en el Palau Sant Jordi, durante la inauguración de los Mundiales de natación.

Los Castellers de Barcelona levantan un castillo en la piscina instalada en el Palau Sant Jordi, durante la inauguración de los Mundiales de natación. / JAVIER SORIANO (AFP)

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JOAN CARLES ARMENGOL / Barcelona

No ha sido laceremonia inaugural que ha abierto los Mundiales de natación un acto comparable, ni mucho menos, al de losJuegos Olímpicos del 92. Las magnitudes no son comparables. PeroHansel Cereza, el director artístico, cofundador de La Fura del Baus y capitán del barco de fuego que entró aquel verano en elEstadi Olímpic para quedarse en el recuerdo de todos, ha recurrido de nuevo a las metáforas, las alegorías y los elementos naturales para tejer un poético homenaje al elemento más básico que conforma la vida, eseagua que presidirá la vida de la ciudad durante la próxima quincena.

Cereza ha construido, en los 20 minutos creativos de una ceremonia de una hora, una historia de sueños infantiles hechos realidad. Eldesierto en el que se convirtió el fondo de lapiscina delPalau Sant Jordi, símbolo de un mundo estéril y sin futuro, se ha ido convirtiendo a medida que pasaban los minutos en una fuente de vida, poblada de seres bellos habituados al medio acuático. Un'castell' de dificultosa ejecución, un 4 de 7 con dos de sus pisos por debajo de la superficie, cargado y descargado a la perfección por losCastellers de Barcelona, ha sido el momento cumbre que ha simbolizado esa simbiosis entre el ser humano y esa agua revitalizante capaz de crear riqueza, vida y felicidad.

Actor de 89 años

No ha sido, sin embargo, el único momento impactante de una representación repleta de golpes de efecto. Una niña que se lanzaba al agua en elPuerto de Barcelona aparecía del fondo de la piscina de la montaña deMontjuïc, por arte de magia (además de por tener una hermana gemela). Más adelante, el veterano submarinista y fotógrafo de los maresEduard Ametlla se convertía, a sus 89 años, en actor por un día para representar al anciano que salva al mundo de la sequedad definitiva al pasar un medallón con la última gota de agua al niño protagonista de la historia, de 8 años, que pierde su miedo al agua (no sabe nadar) y se lanza finalmente a la piscina para emerger como un campeón del estilo mariposa. Un nadador que a su vez, como cerrando el círculo de la vida, emerge como el venerable anciano que ha salvado el planeta Tierra gracias a su pasión por elPlaneta Agua, el lema de este Mundial.

Pitos y juramentos

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La representación, esos'Sueños de Agua' que han constituido toda una oda al líquido elemento, ha sido el centro de una ceremonia en la que también ha tenido protagonismo laOrquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Catalunya (OBC), que ha interpretado toda la música compuesta porSalvador Niebla y arreglada porJoan Albert Amargós.

Los pitos al presidentArtur Mas (también ha habido al himno español), que ha sido quien ha inaugurado los Mundiales, no han faltado, como tampoco eljuramento de los atletas, esta vez a cargo deErika Villaécija.