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Rubi El tercer hombre

Tito ficha al entrenador del Girona como «asistente» para completar su grupo de trabajo y tener una mirada distinta

JORDI DANÉS / GIRONA
MARCOS LÓPEZ / BARCELONA

desde pequeño, apenas tenía 7 años cuando cambió Barcelona por Vilassar de Dalt, le llamaban Rubio por el color de su pelo. Y, al final, se quedó en Rubi cuando uno de sus amigos de la infancia prescindió de la O. A ese rubio se ha traído Tito Vilanova al Barça. A ese entrenador que ha guiado al Girona a la mejor temporada de su historia, situándolo al borde del ascenso a Primera División, ha fichado Tito después de haberlo intentado hasta en tres ocasiones. Se salió con la suya el técnico azulgrana después de fracasar cuando era director deportivo del Figueres y lo quiso contratar, pero Joan Francesc Ferrer, Rubi, eligió entrenar al Sabadell, y cuando la pasada temporada lo buscó, de nuevo, para tenerlo en el grupo de analistas de rivales, tenía en la mano la oferta del Girona. A la tercera, Tito lo ha logrado. Ya tiene, como explicó el Barça en una nota oficial, un «asistente» en su renovado equipo de trabajo.

Tiene con Rubi (43 años) una mirada distinta para emprender el segundo curso de su proyecto. Tras un largo y trabajado camino por el otro fútbol, el ya extécnico del Girona ha construido una carrera sólida, amparada en su fanático amor por el fútbol ofensivo, con un estudio obsesivo de cualquier detalle del juego. Ha bebido siempre de las fuentes ideológicas del estilo del Barça, admirando tanto a Guardiola como a Tito, pese a que no jugó nunca con esa camiseta ni ha dirigido tampoco a ningún equipo de la cantera.

VILASSAR, HOSPI, ESPANYOL... / El sueño de Rubi era jugar en Primera. Pero no lo cumplió. Empezó y acabó su carrera de futbolista en el Vilassar aunque pasó por el Manlleu, el Espanyol B de Paco Flores, L'Hospitalet, Pontevedra y Terrassa. Luego, ejerció de técnico dirigiendo al cadete, juvenil y primer equipo del Vilassar antes de abrir caminos nuevos en L' Hospitalet, filial del Espanyol, Sabadell -la primera negativa a Tito aunque duró poco en la Nova Creu Alta-, Benidorm e Ibiza, donde descubrió que no hay ninguna paciencia para los proyectos. Y en Segunda B, menos, ya que lo echaron del Espanyol B, Sabadell, Ibiza y Benidorm sin darle tiempo a pregonar sus ideas.

VIAJE FULGURANTE / No hace ni dos años, estuvo a punto de abandonar los banquillos. Tenía incluso un par de trajes nuevos para estrenar en la empresa familiar, una agencia de viajes mayorista, pero Rubi se rebeló contra su destino. Quería seguir vinculado al balón. Y recibió entonces una llamada de Raúl Agnés, el técnico del Girona, para analizar a los rivales. Ahora, se le abre la puerta del Camp Nou después de ser segundo en el Girona la pasada temporada y máximo responsable en esta campaña. Ha creado una obra hermosa, tanto en lo futbolístico como en lo emocional, en apenas 10 meses. Quedó cuarto en la Liga, dobló la rodilla al final ante el Almería, hizo récord de puntos (71), con récord de victorias en Segunda A (21 en la Liga y una en el play-off de ascenso) y récord también de goles a favor: 78, incluida la promoción.

Ese viaje fulgurante (debutó en el 2001 en el banquillo del Vilassar en Tercera División) le ha llevado directamente de Montilivi a la ciudad deportiva del Barça. Podía seguir en el Girona, pero no ha dudado. «No podía dejar escapar esta oportunidad», admitió Rubi, un estudioso del fútbol, seducido por entrar en la estructura «del mejor club del mundo». Todo ha ido muy deprisa. «El domingo me llamó Tito y luego hablé también con Zubi», reveló el extécnico del Girona. Y ayer, cinco días más tarde, él acudía a Montilivi para oficializar su marcha y el Barça, en un escueto comunicado, lo ratificaba un par de horas más tarde, dejando claro el nuevo organigrama.

Tito, obviamente, es el jefe, Jordi Roura sigue siendo el segundo entrenador y Rubi es el «asistente del entrenador». O, simplemente, el tercer hombre, una mirada nueva, fresca, diferente y nada contaminada. «Estaré en el campo, ayudando en la táctica, siendo uno más del grupo y sé que tendré bastante relevancia en las acciones a balón parado», explicó Rubi, quien agregó: «Aún no sé si estaré en el banquillo o en la grada. Tengo que hablarlo con Tito y el Barça». Más allá de eso, tampoco quiere pensar: «No contemplo la posibilidad de que Tito se vuelva a poner enfermo. He hablado con él y está bien de salud». Él viene para arropar y, sobre todo, ayudar con su interesante mirada futbolística a Tito.

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