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'Taxi Key' baja la bandera

Jaume Mir, vinculado al ciclismo desde 1959, se jubila a los 84 años con 51 Vueltas,

26 Tours y más de 100 filmes a sus espaldas

SERGI LÓPEZ-EGEA
BARCELONA

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Quien lleve toda la vida viendo ciclismo es imposible que no se haya preguntado alguna vez quién es ese hombre que siempre aparece en todas las metas, con su bigote, y que sabe el lugar exacto donde está la cámara. Porque Jaume Mir, desde siempre Taxi Key -así apodado por su parecido con el protagonista de la primera ficción radiofónica del género policiaco en España-, empezó cuando Federico Bahamontes ganó el Tour, vivió los duelos entre Jacques Anquetil y Raymond Poulidor, vio crecer y retirarse a Eddy Merckx y Luis Ocaña, estuvo en el apogeo de Bernard Hinault y fue testigo de la época de Pedro Delgado y Miguel Induráin, del viaje a ninguna parte de Lance Armstrong y de la victoria de Alberto Contador, en la Vuelta 2012, su 51ª y última ronda española. También lo contemplan 26 Tours.

A los 84 años, Mir se jubila con sus gafas oscuras y su eterno mostacho. Y deja un reguero de recuerdos. Desde su primer viaje al Tour (1959), conduciendo un 600 para El Mundo Deportivo, herencia de su viejo oficio de taxista, hasta su último fichaje, ya con los 80 en el bolsillo, para el conjunto del Andalucía, al que los recortes han obligado a echar el cierre; una carrera que le hizo pasar por equipos como el Kas, el Bic, el Teka y el Festina. «Cuando empecé, no había nadie que persiguiera y se cuidara de que los ciclistas atendieran a los periodistas. Yo los paraba y los llevaba hacia las cámaras». Y él se situaba detrás; hombre anuncio, éxito sin precedentes. Si se cogen los recortes de prensa de los últimos 54 años, él aparece junto a todos los astros del pedal.

La llamada del cine

Tal fue su impacto que un buen día de 1970 se le acercaron con una sugerencia que cambió su vida. «Queremos rodar una película sobre el mundo del ciclismo». Y se convirtió en algo más que en asesor del filme Las piernas de la serpiente. Fue su debut como actor, dirigido por Juan Xiol Marchal y con Cassen como protagonista de una cinta rodada con un toque de humor. «El cine me dio dinero, y el ciclismo, amigos». Participó en centenares de producciones, el eterno malo. «Ni sé las veces que me han matado», de bandido, de mexicano y hasta de mosquetero. En los poblados del spaghetti-western de Almería trabajó a los órdenes de Sergio Leone y hasta compartió sudores con Clint Eastwood.

Sin embargo, siempre volvía al ciclismo, al volante de uno de los coches de equipo, más de 50.000 kilómetros al año. «El ciclista más educado y señor que he conocido ha sido Anquetil, y el de peor carácter, sin duda, Merckx. Pero yo me quedo con Pepe Pérez Francés, mi amigo».

Prefiere hablar de los ciclistas de antes. «A los campeones los hace el carácter, el motor con el que crecen, y no el dopaje. Que nadie se engañe». Y se le entrecorta la voz con Ocaña, fallecido en 1994. En julio se cumplen 40 años de su victoria en París. «Un campeón; el único que puso en aprietos a Merckx». Así es Taxi Key, el malo del cine con buen corazón.

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