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OPINIÓN

Beitia se va, Odriozola se queda

Gerardo Prieto

Como Guardiola, Rut Beitia se va cuando nadie quiere que se vaya, en el mejor momento. Hay que ser loco o sabio para tomar una decisión así, aunque en el caso de la campeona cántabra me inclino por pensar en lo segundo. A veces es peor quedarse. Hay gente que no sabe irse a tiempo, como sucede al presidente de la federación de atletismo, José María Odriozola. No lo dejó cuando le iba bien, tras 15 años en el cargo, y no se va cuando va mal o muy mal, a punto de cumplir 24 años en la poltrona, un dicho de otro tiempo que en este caso cobra actualidad.

Casi todo el mundo le ha pedido que se vaya, ha sido el run-run del atletismo español este verano tras la mala imagen ofrecida en los Juegos de Londres. Pero el 'casi' es importante en este caso: quien decide su continuidad cada cuatro años es una asamblea de un centenar y medio de miembros, que el longevo mandatario controla gracias a un presupuesto mayoritariamente engordado con dinero público. En el polo opuesto, la saltadora cántabra se retira a los 32 años, cuando aun le queda gloria por conquistar. Elige quedarse con un buen sabor de boca y ser coherente como secretaria primera del Parlamento de Cantabria que gobierna el PP. Su decisión tiene que ver con dedicar parte de su esfuerzo diario al servicio público, que para algo fue elegida por votación popular. Por el contrario, su presidente federativo ofrece una imagen poco alentadora, sea cierta o no, de mandatario aferrado al sillón gracias a los déficits democráticos que todavía sobreviven este país; de ocultador de dopados y tramposos; de ser omnipotente en un estructura federativa de poder absolutamente vertical; y lo peor de todo, de falta de resultados. Para remate, su mejor atleta está haciendo las maletas.

La alternativa de Cacho y Fiz

La única esperanza que les queda a los no resignados a seguir bajo la tutela del de siempre es la candidatura de Fermín Cacho y Martín Fiz a la presidencia de la RFEA. Dos campeones, dos ganadores, ese es su lema. Su carisma y 300.000 euros para los clubes ¿esa es su oferta económica estrella¿ parecen insuficientes para desalojar a un dirigente que maneja unos 13 millones anuales. La propuesta parece una broma si no viniera de dos referentes del atletismo español, protagonistas de la década prodigiosa de los 90, también la de la barra libre según el eufemismo que utilizan los resabiados para referirse a la mano ancha con dopaje en España en las dos décadas precedentes.