01 dic 2020

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Recepción de altura para los olímpicos

La resaca más dulce

La delegación española regresa aún bajo el impacto del partidazo de baloncesto ante los NBA

ROGER PASCUAL
BARCELONA

Después de unos 10 primeros días dramáticos, en los que apenas se contaban las platas de Mireia Belmonte y el bronce de Maialen Chourraut, la delegación española se despidió ayer de Londres tras una borrachera de medallas en la última semana, coronada por la sensacional plata de la selección de baloncesto, que tuteó a las estrellas de la NBA.

«Nos ha sobrado una semana por delante y nos ha faltado otra por detrás. Si sacamos la media de la segunda semana nos vamos a treinta medallas», comentó el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert.

El mundo entero se rindió a la exhibición de Pau Gasol, Navarro y compañía. La prensa y la opinión pública internacional aplaudieron la casta del equipo e, incluso, muchos tuits reclamaban que el pívot de los Lakers jugara con los EEUU.

Pau Gasol sabía que quizá eran sus últimos Juegos, ya que tendrá 36 años en Río 2016, como Navarro y Felipe Reyes. Después de recibir el reconocimiento de sus rivales y de la afición congregada en el O2 tras una final antológica, ayer fueron aclamados a su llegada.

Igual que Pau, el abanderado en la apertura, Saúl Craviotto, portador de la bandera en la clausura, recibió una espectacular bienvenida en el aeropuerto de Barajas. «Ser abanderado ha sido un momento muy especial en mi carrera deportiva», comentaba el palista leridano, que lucía con orgullo su plata en K-1 200, su segunda medalla tras el oro conquistado en Pekín en K-2 200 junto a Carlos Pérez Rial.

LAS MUJERES, PROTAGONISTAS / Además de la generación de oro y de Craviotto, las grandes protagonistas (como durante los Juegos) fueron las mujeres. «Esperemos que el buen trabajo de las mujeres sirva para que el deporte femenino tire para arriba. En el momento en que se deje de comparar un deporte con otro y le demos la misma normalidad que al masculino será mucho mejor. Las chicas hemos tenido mucha audiencia y la gente se ha volcado con nosotras», decía Marta Mangué, capitana de la selección de balonmano. El bloque de Jorge Dueñas, que enganchó a la audiencia con la victoria ante Corea del Sur tras dos prórrogas que les hizo ganarse el bronce, fue recibido al grito de «guerreras, guerreras». Un diluvio de loanzas cayó también sobre las jugadoras de waterpolo, que, en su primera participación olímpica, se llevaron la plata. «No hay recompensa sin esfuerzo», se podía leer en una de las numerosas pancartas dedicadas a las pupilas de Miki Oca.

MALETAS PERDIDAS / Marina Alabau, campeona olímpica en windsurf, ni llegó a pisar la terminar de llegadas de la T-4 porque cogió desde allí el enlace a su Sevilla natal. Igual que Támara Echegoyen, Ángela Pumariega y Sofía Toro -ganadoras del oro en vela-, que debían trasladarse a Vigo, Oviedo y A Coruña, respectivamente. Toro apareció en el aeropuerto coruñés con el oro que había logrado pero sin la maleta, que se había extraviado por el camino (como las de otros olímpicos). Las chicas de la sincro, con una plata en dúo y un bronce por equipos, revolucionaron el aeropuerto de El Prat.