La situación azulgrana / Las repercusiones de una despedida

Puyol admite que la elección de Tito repara el disgusto

«Hace una semana lo habría apostado todo a que Pep continuaba», admite el capitán

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J. D.
BARCELONA

Nadie les preguntó si querían escuchar primero la buena noticia o la mala. No pudieron elegir. Primero tuvieron que escuchar la mala. Luego la buena. Se deslizaron por un vertiginioso tobogán de emociones en pocos minutos. La depresión se transformó en optimismo. La tristeza se tornó esperanza en la confusa sensación agridulce que saboreó el vestuario al saber que Guardiola se marchaba y que Vilanova tomará el relevo la próxima temporada.

Nada será lo mismo, pero nada cambiará. A esa idea se aferran ahora los jugadores del Barça para asimilar el relevo en el banquillo. Se enteraron tres horas antes que el resto del planeta del adiós de Guardiola. «Hace una semana lo habría apostado todo a que seguía con nosotros», reconoció ayer Carles Puyol, que acudió al entrenamiento del viernes con la mosca tras la oreja. Dos días de silencio salpicados con rumores periodísticos le invitaban a pensar lo peor. Guardiola confirmó sus presagios cuando se plantó en el centro del vestuario.

UN EQUIPO DE LEYENDA / Puyol disfrutó, al menos, del privilegio de ser el primer jugador en recuperarse de la caída emocional. Andoni Zubizarreta le adelantó el nombre del sustituto. «Que Tito sea el primer entrenador era la mejor noticia que nos podían dar», confesó, erigiéndose en el portavoz del grupo. Pero aún están metabolizando la mala. «Pep nos ha dado mucho más de lo que podíamos imaginar y le estaremos eternamente agradecidos», clamó.

¿Qué les ha dado? Títulos y gloria. Enseñanzas vitales y futbolísticas. Les ha convertido en personajes de talla histórica. «Ha marcado un antes y un después en el fútbol. Hemos sido un equipo de leyenda que será recordado siempre», apreció un Puyol habitualmente esquivo a manifestaciones apasionadas y contundentes.

Un halo de impotencia se dibujó en sus palabras cuando explicaba que todos los esfuerzos habían sido en vano. Ni las palabras ni los gestos de los jugadores pudieron compensar el desgaste y el cansancio que acumulaba Guardiola. «Lo hemos intentado de todas las maneras», afirmó Puyol, garantizando que el vestuario conservará la misma cohesión y la misma ambición a las órdenes de Vilanova. El último reto es lograr el título número 14 y brindárselo a Guardiola. La mejor despedida para inaugurar la nueva era.

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LA AUSENCIA DE MESSI / «Vilanova es la persona ideal para continuar este proyecto. Conoce como nadie al equipo, sabe muchísimo de fútbol, domina la filosofía de juego perfectamente y es muy buena persona; yo no conozco a nadie que hable mal de él», aseguró Puyol, que tampoco quiere que nadie hable mal de Messi y de su ausencia.

«El vestuario está unido», adelantó, antes de explicar la ausencia de Messi en la rueda de prensa. Los cuatro capitanes acudieron en representación de todos. Pero Cesc, Piqué, Busquets y Pedro decidieron desplazarse al Camp Nou. Puyol llamó a Messi para que acudiera cuando vio a sus compañeros pero el argentino estaba en Sant Joan Despí y aún no se había duchado.