La ida de la semifinal

Inspiración y paciencia

Guardiola lamenta las ocasiones falladas, pero apela al espíritu del equipo y del Camp Nou para derribar la muralla del Chelsea

El banquillo del Barça lamenta una de las ocasiones de la noche.

El banquillo del Barça lamenta una de las ocasiones de la noche. / JORDI COTRINA

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DAVID TORRAS
LONDRES

La última imagen de Guardiola en Stamford Bridge era corriendo por la banda, celebrando como un loco el gol de Iniesta, en uno de los momentos más intensos que ha vivido. Ayer, Pep salió del campo con la cabeza gacha y el gesto serio, después de haberse desesperado por las ocasiones que fueron pasando de largo, la última, el poste de Pedro que le hizo dar un salto acompañado por todo el banquillo. Ver para creer. El Chelsea, de media oportunidad hizo un gol, fiel al guión de siempre, al partido que firmaría jugar siempre, sin importarle todo lo demás.

«Me esperaba este partido, aunque no que tuviéramos tantas ocasiones. Cech ha tenido una gran actuación y las otras las hemos fallado nosotros. Ellos necesitan muy poco juego para crear ocasiones. A veces nos llenamos la boca con que el Chelsea es malo, pero llevan muchos años haciendo lo mismo. Llevan seis semifinales en nueve años, por algo será», explicó Guardiola.

Lo que no esperaba era tener tantas ocasiones. El Barça remató 24 veces, seis entre los tres palos (en el 2009 fueron 10 y solo uno entre los tres palos, el de Iniesta), y el Chelsea, cuatro. Solo una entre los tres palos. Sí, una: el gol, pagando con la misma moneda. Un partido conocido al que seguirá otro esperado, el martes, con un rival que todavía exagerará más su estilo.

Un reto bonito

«No me los imagino atacando. Nos esperan 10 jugadores en el área, todos atrás, es lo que les gusta. Tendremos que buscar la estrategia para marcar goles. El reto es bonito y lo aceptamos». Un reto que exigirá el aliento del Camp Nou, empujando más que nunca. Quedan días por delante y antes le espera otra cita, el clásico. Dos noches grandiosas para sacar adelante dos retos enormes, con la Liga y la Champions en juego. Casi nada.«No importa cómo están los jugadores porque sé que lo harán todo para llevarnos a la final. Siempre ha sido así, y sé que la afición vendrá al Camp Nou tanto el sábado como el martes».

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También tiene otras certezas, que van más allá de lo que ocurra en el campo. Sin un reproche a los suyos, orgulloso de la actitud que les hace luchar hoy igual que el primer día, Guardiola ya se siente recompensado. «En el deporte solo quedan los que ganan y hoy la razón la tiene el Chelsea. No sé lo que pasará ante el Madrid y el Chelsea pero lo que siento es que este año ya hemos ganado, por todo lo que ha pasado, las enfermedades, por estar luchando por la Liga. Es verdad que esto solo cuenta si levantas un trofeo, pero el sentimiento es que ya hemos ganado», proclamó, en un mensaje de reconocimiento al equipo.

Con semblante serio, consciente de haber dejado pasar la ocasión de tener un pie en Múnich y responsabilizado ya ante lo que le viene encima, Guardiola se fue de Stamford Bridge pensativo.«Necesitamos inspiración y paciencia», dijo. Y también a Messi. Leo acabó tapándose la cara, sin saldar su cuenta con el Chelsea. Le queda siempre el Camp Nou.