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Dos caminos distintos

Cada uno con su copa

El Barça aspira otra vez a la corona mundial mientras el Madrid defiende su único título en tres años

Joan Domènech

Después de verse las caras el sábado, Barça y Madrid han vuelto a lo suyo. Sus caminos discurren paralelos, y no convergirán hasta abril, a no ser que el azar anticipe el reencuentro en la Copa o en la Champions, pero van en direcciones opuestas. A los blancos la vida les condujo hasta Ponferrada para enfrentarse a un rival de Segunda B y defender el único título que han ganado en tres años y medio: la Copa del Rey. Mientras, el Barça anda a 11.000 kilómetros de distancia para una empresa más estimulante como es proclamarse campeón del mundo de clubs y que exige un requisito que no está mal: ganar la Champions. Sería la quinta copa de la temporada, algo que aparentemente, con un poco de sentido común, contradice lo que piensa José Mourinho.

«No me cambiaría por nadie», dijo el técnico blanco tras un clásico del que salió, otra vez, trasquilado. Demagogia. Pura falacia. Ningún técnico, en su sano juicio, renunciaría a cambiarse por Pep Guardiola. ¿No se cambiaría él? ¿No renunciaría al primer puesto temporal para tener la opción de pelear por el Mundial de clubs, un privilegio mucho más prestigioso al que se accede tras conquistar la Champions, después de haber ganado la Liga, la Supercopa de España y la de Europa?

CADA UNO A LO SUYO / Guardiola seguro que no se cambiaría con Mourinho. Si la pregunta se extendiera a la plantilla madridista, pocos jugadores rechazarían estar en Yokohama. Los que jugaron anoche y los que se quedaron en casa, mientras sus rivales alternan turismo en Tokio y entrenamientos en Yokohama.

Feliz debía estar el portugués sentado en el banquillo de El Toralín viendo a los suyos frente a la Ponferradina. Feliz estaba Guardiola mirando vídeos del Al Sadd, el rival de la semifinal de mañana. Así que cada uno a lo suyo, como dijo Gerard Piqué. El Madrid, lamentándose de la mala suerte, del arbitraje y lamiendo las heridas con el liderato.

«Nos fuimos del Bernabéu sabiendo que hicimos un muy buen partido y contentos del juego y del resultado, para venir a Japón para luchar por otro título. Ellos tienen la Copa y un partido de Liga el domingo», explicó el defensa. Sin envidia alguna de Xabi Alonso o Pepe, que descansaron en casita y se libraron de jugar en Ponferrada. Tampoco Messi codiciaba ayer el puesto de Cristiano Ronaldo. ¿No habría preferido el portugués pasar frío en Yokohama que en Ponferrada?

GRAN ILUSIÓN / Javier Mascherano, por descontado, no cedería su plaza a sus compatriotas Higuaín y Di María. «Siento una ilusión muy grande por lograr otro título. Es mi primera oportunidad de ganar el Mundial de clubs porque uno no sabe si volverá a repetir», explicó, discrepando de la lectura que efectuó Mourinho del clásico. Desde el mismo punto de vista sentado en el banquillo. «Vi otro partido: un Bar-

ça muy superior que se encontró a los 30 segundos perdiendo 1-0 y no renunció a su manera de jugar».

Sería interesante saber si Florentino Pérez cambiaría su puesto por el de su amigo Sandro Rosell.

Tener una plantilla admirada en todo el planeta, con ocho campeones del mundo españoles, con dos de los tres aspirantes al Balón de Oro, entre ellos al máximo favorito, y con haber logrado los cuatro títulos que Guardiola ha dado al Barça este año. El constructor ha debido conformarse con uno. Con el único que ha sido capaz de darle Mourinho, a quien contrató para romper la hegemonía azulgrana y no para volver a verle peleando por otra copa, la del Rey.

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