RECUERDOS

Un abrazo y dos besos

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JOSEP MARIA DUCAMP
PERIDISTA

Nos vimos hace exactamente una semana en la sede de los veteranos del Barça. Al verme, gritó: «José Mari». Nunca me llamó José María. Alguna vez lo dejaba simplemente en Chema. Me dio un abrazo y dos besos. Era su costumbre con los amigos.

«¿Cómo estás?», le pregunté, sabiendo de su dolencia. «Bien, muy bien…Ya he dejado algún tratamiento. Todo va bien». Lo cierto es que parecía sincero. Chus era así. Alegraba a los demás. Me tranquilizó. Sus compañeros le llamaban polvorilla porque tenía un pronto que podía sorprender cuando no le conocías. Su voz era grave y a menudo alzaba el tono. Esto es lo que podía llevar a engaño. Pero estaba siempre allí cuando se le necesitaba. Donde están los amigos.

Entre Suárez y Kubala

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Llegó al Barça procedente del Sevilla. No vino solo. Le acompañaba un húngaro, extremo izquierdo, llamado Tibor Szalay, bueno pero timorato y por eso no triunfó. Fue algo así como un pack . El Barcelona pagó por los dos 25 millones de pesetas que era lo que había cobrado del Inter de Milan por traspasar a Luisito Suárez. Este fue el peaje que ambos hubieron de satisfacer desde el primer minuto. Así lo anunciaba la revista, referencia del momento, Vida Deportiva, en su portada. Y la parte de la afición, suarista -el Barça ya saben que se había dividido en suaristas y kubalistas-- nunca lo olvidó. Le hice una de las primeras entrevistas. Y congeniamos enseguida. Llegamos hasta a entrenar, algunas tardes, los dos juntos, por nuestra cuenta, al margen de sus obligaciones profesionales. ¡Incluso me permití la osadía de transmitirle algún secretillo que a mí me había enseñado Kubala! Que bochorno… Laszi entrenó a Pereda al año siguiente.

Técnica, buena ubicación, referencia y gol. Pereda fue un muy buen futbolista. Catalán de adopción, como bien nacido, nunca olvidó sus raíces. Triunfó como seleccionador nacional en categorías inferiores. Y por eso nunca entendió que en su club, el Barça no le diera la oportunidad de colaborar como entrenador. Yo sé que nos ha dejado -porque lo habíamos hablado muchas veces- con este vacío en el corazón. Pero se ha ido un barcelonista de pro. ¡Hasta siempre, Chus…!