Las claves de Johan Cruyff

Mourinho tenía equipo para más

Habrá madridistas que se pregunten qué habría pasado de salir con otro once ante el Barça. El 2-6 de Sevilla engrandece esa duda y revaloriza los éxitos azulgranas.

José Mourinho da instrucciones al equipo, el pasado sábado en el Sánchez Pizjuán de Sevilla.

José Mourinho da instrucciones al equipo, el pasado sábado en el Sánchez Pizjuán de Sevilla. / EFE / JUAN FERRERAS

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Johan Cruyff

Toda victoria del Real Madrid revaloriza lo conseguido por el FC Barcelona ante el equipo de José Mourinho. Toda exhibición del Real Madrid (y llevan tres consecutivas lejos de su estadio: Bilbao, Valencia y Sevilla) engrandece lo firmado por los chicos de Guardiola ante el conjunto blanco. Fueron cuatro duelos directos empalmados, con guiones diferentes, pero durísimos. Más agotadores en lo mental que en lo físico por obra y gracia del técnico portugués. Cuatro duelos, ahora que ya quedaron atrás, en los que Mourinho no acertó ni una sola vez en su toma de decisiones. Ni fuera del campo -eso es obvio- ni a la hora de plantear los partidos.

Le ganó la Copa al Barça, cierto. Por la friolera de un gol de diferencia en el tiempo añadido... No, ganar o perder no tiene nada que ver con jugar bien. Ni pasas a tener razón porque ganas, ni tampoco la pierdes por no salir vencedor. Viendo el resultado final del Sevilla-Real Madrid (2-6), viendo el equipo que salió al Sánchez Pizjuán, viendo dónde jugó cada uno, más de un madridista se estará preguntando qué hubiese podido ocurrir con otro once, con otro planteamiento frente al Barça.

¿Habría sido distinta la historia? Nunca lo sabremos, pero queda claro que en esa plantilla, larga, larguísima, hay potencial y elementos de sobra para haber planteado otro tipo de duelo. Infinitamente mejor, en lo fútbolístico, de lo que se dio cuando tocaba decidirse. Ahora, cada repaso del Real Madrid a sus rivales no hace sino agrandar esa duda y engrandecer al propio Barça y su apuesta futbolística.

Sembrar la discordia

Nadie se planta en San Mamés y gana con la gorra. Y el Madrid lo hizo (0-3) justo después de perder media Liga en casa frente al Sporting. Nadie se planta en Mestalla y gana con la gorra. Y el Madrid lo hizo (3-6) justo después de renunciar a otro pedacito de Liga al dar por bueno un empate ante el Barça en el Santiago Bernabéu, con un fútbol situado en las antípodas de lo que se espera de un grande y con ese potencial. Es cierto que venían de levantar la Copa, pero ganar como lo hicieron aquel día en Mestalla, con nulas aspiraciones en la Liga, y justo antes del gran duelo de Champions frente al Barça, no hace más que reforzar lo que es evidente: los blancos son un señor equipo. Y no puedes llegar a otra conclusión tras lo demostrado este sábado en Sevilla. Donde el Barça sufrió para ganar por la mínima, el Madrid se paseó (2-6) y sin la más mínima señal de dejadez o hundimiento tras el palo que supuso caer eliminado en Europa por el gran rival.

Allá Mourinho con su barcelonitis. Allá Mourinho con sus planteamientos ideados únicamente para enfrentarse al FC Barcelona. No tendría que ser así si confiara en su propio equipo, pero como primer entrenador es amo y señor de sus decisiones. Si le aplaude su gente, perfecto. Cada uno juega para su gente, para su público. Pero el Madrid, como el Barça, es mucho más que un equipo de fútbol. Y los valores que transmite llegan a muchísima gente.

Desgraciadamente, los mensajes que salen de su técnico solo siembran la discordia. Eso si habla, porque ahora, sancionado por la UEFA, ha decidido no hablar más hasta que este organismo le explique el por qué de este castigo. En el club, oficialmente, lloran con él y por él. Lamentable. Aunque visto lo visto, y, sobre todo, oído lo oído, mejor no decírselo. Si así va a seguir callado, mejor para todos, empezando por el propio Real Madrid.

Aprovecho estas líneas para mandar mi pésame a la familia de Severiano Ballesteros. Un número uno no solo del golf, sino del deporte en sí. Su elegancia dentro y fuera de los campos de golf, así como su palmarés, quedarán para siempre, pero su mayor éxito fue, en mi opinión, la proyección que le dio al deporte que le hizo feliz, a través del cual hizo feliz a tanta otra gente con sus hazañas con los palos.

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