ANÁLISIS
Las primas: el delirio al poder

Las primas: el delirio al poder_MEDIA_1
El conocimiento de las primas que van a cobrar los jugadores de la selección española de fútbol en el hipotético caso de ganar el Mundial de Suráfrica ha levantado un vendaval político y mediático de proporciones considerables. Mientras todos los agentes y sectores sociales están haciendo verdaderos esfuerzos de contención del gasto, mientras se rebaja el sueldo a los funcionarios y se congelan las pensiones, los jugadores de la selección llegarán a cobrar, en tal caso, 600.000 euros, según los acuerdos a que han llegado los capitanes con la Federación Española de Fútbol.
No se requiere haber leído aAristóteleso aKantpara comprender que esta compensación es, simplemente, una sinrazón y que clama al cielo. La noticia es un escándalo, un insulto al sentido común y a la sensatez. No cabe duda de que una información de este tipo solo puede levantar las iras de los sectores más vulnerables de nuestra sociedad, pero también de las clases medias y altas. Si la austeridad tiene que ser un valor en alza en tiempos de crisis, tiene que afectar a todos los colectivos y, por lo tanto, también a los profesionales del fútbol.
A los que tratamos de comprender los fenómenos a través de la racionalidad nos resulta difícil imaginar la lógica que rige la mente de quienes pactan tan astronómicas cifras. Soy un amante del deporte, defiendo que a través de él se pueden aprender y transmitir los valores más nobles ¿el sentido del esfuerzo, la generosidad, la humildad, la audacia, la magnanimidad y hasta el perdón¿, pero una noticia de este calibre denigra hasta los estratos más inferiores el verdadero sentido del deporte, aquel que está expresado en el pensamiento del barón deCoubertin. Esta mercantilización del deporte es un modo de destruirlo y de convertirlo en un pretexto para dar rienda suelta a vicios capitales como la avaricia.
Ya se sabe que en tiempos de crisis las masas necesitan, más que nunca, pan y circo. Ya se sabe que el fútbol es una buena válvula de escape para no pensar en la congelación de los salarios, en el incremento de la gasolina, en la subida de las hipotecas y en todos los dramas inherentes a la crisis, pero en este caso la distracción sale demasiado cara y, en lugar de evadir y de distraer, genera verdadera indignación. Los campos se llenarán de personas que miran de olvidar y las televisiones van a subir sus audiencias durante el Mundial, pero estas primas son vejatorias para el común de los ciudadanos.
No es resentimiento ni rencor. Creo que el fútbol es una bella conjunción de arte, talento y esfuerzo, y que el esfuerzo se debe premiar, pero ¿cómo explicarle a mi hijo pequeño que el esfuerzo de un científico, de un poeta, de un maestro, de un carpintero, de un arquitecto, de un cooperante, de su padre y de su madre es infinitamente menos valorado que el esfuerzo de un futbolista de la selección? Al césar no le salía tan caro entretener a las masas.
*Director de la Cátedra Ethos de la Universitat Ramon Llull
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