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El viaje a la cima

Los técnicos que guiaron a Messi rememoran el carácter y el talento de un niño prodigio que "tenía una luz propia"

MARCOS LÓPEZ
BARCELONA

En aquel septiembre del 2000, el Barça de Joan Gaspart vivía una convulsión, traumatizado por la marcha de Luis Figo al Madrid con una herida que tardó un lustro en cerrarse, mientras un niño argentino de Rosario, "un renacuajo", como coinciden todos los técnicos del club, llegaba junto a Jorge, su padre, para pasar una prueba en el campo tres junto al Mini Estadi. Ese niño, nueve años más tarde, ha tocado la cima abrazando un Balón de Oro y los ocho técnicos que coincidieron con él en su fulgurante paso por las categorías inferiores del Barça rememoran sus vivencias con Leo.

XAVIER LLORENS

Infantil B

"Aunque no lo parece por su timidez, Messi es muy fuerte"

Bajaba ayer contento de L'Estartit donde su actual equipo, el Barça femenino, había conseguido una valiosa victoria (1-2). Contento estaba Xavi Llorens por el triunfo y porque el diminuto niño argentino --"no parecía un infantil, tenía un cuerpo de alevín"-- que recibió hace nueve años en Barcelona besó ayer un balón dorado en París.

"Tengo un recuerdo imborrable de Leo. Era pequeñito, muy pequeñito, pero tenía una calidad impresionante. Además de una gran humildad. Conmigo jugó muchos amistosos porque no tenía los papeles en regla. Solo jugó dos oficiales. Debutó en Amposta jugando de media punta y luego en el segundo, aquí en casa, ante el Tortosa lo puse en la banda izquierda para que no lo cazaran mucho. Pero lo cazaron. Pero no le vi derramar nunca una lágrima, ni siquiera cuando se lesionó. Y eso que pasó momentos muy duros porque llegó con 13 años de Argentina y se desgarró de todo. Nunca le vi un bajón y si lo tuvo debió ser muy íntimo. Yo, por ejemplo, tuve a Capel. Antes de cada entrenamiento lloraba sin parar, añorando a su familia hasta que volvió a su pueblecito de Sevilla. Leo, no. Aunque no lo parece por su timidez, él es muy fuerte".

ALBERT BENAIGES

Infantil A

"Era muy callado y humilde, pero tenía algo especial"

Mientras Messi marcaba goles en Riazor y se subía a aviones privados camino de Francia para recoger el premio que le corona como el nuevo monarca del fútbol mundial, Albert Benaiges se pasó este fin de semana en Denia (Alicante) rastreando yacimientos de nuevos futbolistas. Era un torneo de benjamines y alevines, uno de tantos que sigue a diario el técnico de la cantera azulgrana que dirigió a Leo en el infantil B del club en busca, tal vez, de una utopía: hallar un nuevo Messi. Si es que existe.

"Lo mejor que ha tenido siempre Leo es su actitud. Fue excelente. Miralo ahora. Es igual que cuando era un niño. Igual. Idéntico. Siempre pone buena cara a todo. Lo único que le interesa es jugar a fútbol. Era muy callado, también lo es ahora. Era muy humilde, también lo es ahora a pesar de todo lo que ha hecho. Pero se veía que tenía algo especial. Era de los más pequeños de aquel equipo, aunque con tenía la pelota en los pies no importa la estatura. Solo el talento y él siempre lo ha tenido. No hacía falta verlo mucho para ver las cosas que era capaz de hacer en un campo. Como ahora. Pero no hay nada más importante que su actitud. Jugaba donde le decían y cuando le decían. Sin importarle si bajaba de categoría o no. Con el equipo que fuera y donde fuera. Él y un balón, así era feliz. No quería más".

TITO VILANOVA

Cadete B

"En el primer partido que jugó con nosotros marcó tres goles"

A Vilanova, sentado el sábado en la sala de embarque del aeropuerto del Prat, antes del accidentado viaje a A Coruña se le iluminan los ojos cuando le preguntan por Messi. Es un agradable viaje al pasado. Ahora ejerce de ayudante de Pep Guardiola. Pero hubo un tiempo, no hace tanto (siete años), en que Vilanova entrenaba a un niño muy bueno, que no podía jugar partidos oficiales por problemas legales. Hasta que un día, en febrero del 2002, reunió a su equipo, donde estaban, entre otros, Piqué y Cesc Fábregas.

"Llegué al vestuario y dije: "Chicos, acabamos de fichar a un jugador nuevo. Es Leo Messi". Y todos sus compañeros se pusieron a aplaudirle, estaban todos emocionados, mientras él, con lo callado y humilde que era, no sabía qué decir. Era un chico que se hacía querer. Llevaba mucho tiempo entrenándose con nosotros, pero no podía jugar. También es verdad que siempre lo llevó muy bien. Sufría por dentro, pero cuando salía al campo era como si se olvidara de todo. No podemos olvidar nunca que estamos hablando de un niño de 15 años, que no llevaba ni dos en Barcelona y que había pasado por muchas dificultades. Primero, la lesión, después el transfer que no llegaba... En su primer partido, salió en la segunda parte, en la punta del rombo, por detrás de los delanteros, como de Bakero y marcó tres goles, dos con la cabeza. Entonces, pensé: "¡Vaya con el enano!"

ÁLEX GARCÍA

Cadete A

"Es el mismo Leo del Mini, eso es lo que le hace grande"

Ejerce de ojeador del Barça después de haber dirigido la pasada temporada al Juvenil A y de haber disfrutado de una generación irrepetible en el Cadete A, rememorando con pasión futbolera las tardes con Messi, Cesc, Piqué, Víctor Vázquez, Toni Calvo y aquel inolvidable partido en el campo del Europa.

"Era un miércoles. Si ganábamos allí nos daba más tranquilidad para ser campeones de Liga con el Espanyol el sábado siguiente. Miraba a Leo, miraba a Cesc, miraba a Piqué, miraba a Songo, miraba a Víctor Vázquez, miraba a todos, mientras recordaba la importancia del partido. Y de pronto, va Leo y dice: "Tranquilo, míster. Lo solucionamos rápido". A los 10 minutos, ya ganábamos 0-3. Los tres de Leo. Él hace ahora arriba lo que ya había hecho antes abajo. Es el mismo Leo que veíamos en el Mini, eso es lo que le hace grande de verdad. Aquel año logramos el triplete. Yo tuve mucha suerte, lo disfruté un año entero".

ÁNGEL GUILLERMO HOYOS

Juvenil B

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"Solo había que animarle a expresar su fútbol con libertad"

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"Cuando le envio mensajes a Leo, le digo siempre lo mismo: "No te olvides de poner música en tu cerebro, eso te dará placer, libertad". La voz de Ángel Guillermo Hoyos, el técnico argentino que compartió "tres meses" con Messi, sonó ayer tranquila y relajada desde Grecia, donde está dirigiendo a un equipo de Segunda División. Acaba de perder 0-2, pero el recuerdo de Leo le alegra.

"Ya tenía su luz propia, todo su esplendor. Siempre fue así. Solo había que animarle y apoyarle para que expresara su fútbol con libertad. Un día le dije a Colomer, entonces responsable del fútbol base: "Estamos perdiendo el tiempo. Tiene que dar el salto cualitativo y cuantitativo ya". Y lo hizo. Empezó conmigo en el juvenil B, luego se fue al A, debutó con el primer equipo, pasó por el Barça C, luego el B y volvió al juvenil B para ayudarnos a salir campeones en Lleida. Y siempre humilde".

JUAN CARLOS PÉREZ ROJO

Juvenil A

"Lo mataban a patadas, pero él siempre se levantaba"

Atiende educadamente desde el campo del Santboià donde controla las categorías inferiores del club, mientras recuerda que él no tuvo con Messi tanta suerte como Álex García. Cuando dirigía al Juvenil A, apenas lo tuvo "siete u ocho partidos". Muy poco. Demasiado poco.

"Recuerdo que llegó siendo muy pequeñito, pero hacía maravillas con el balón. En su debut, en la primera eliminatoria con el Sevilla en la Copa del Rey, empezamos perdiendo 0-1 en el campo de la moqueta artificial, por encima del Mini. En la segunda parte dio un recital, logró tres goles y ganamos 5-1. Después nos marchamos a Sevilla para disputar la vuelta. Ganamos 0-2 y logró los dos goles. Al acabar el partido, De la Fuente, el entrenador del juvenil sevillista, se me acercó y me dijo: "Chechu, déjamelo y lo subimos ya al primer equipo. Da igual que tenga 16 años, es un fenómeno".

"En la Liga, fuimos a Valencia al campo del Cracks, una escuela de fútbol de Valencia. Pegaban unas patadas impresionantes. En la primera parte, no hicimos nada. A los 15 minutos de la segunda, le digo a mi ayudante: "Vamos a sacar a Leo porque si no lo van a matar". Y en esos dos o tres minutos en que estoy decidiendo a quién pongo y qué voy a hacer, a Leo le dio tiempo de lograr dos goles. Fue increíble. También recuerdo un partido en el campo de la DAMM. Salía de una lesión, íbamos 0-0 y lo pusimos para que fuera cogiendo un poco de ritmo. A los 10 minutos, un gol y un penalti. En todos los partidos pasaba lo mismo. Le pegaban unas patadas impresionantes, pero él siempre se levantaba. Nunca se queja. Solo juega".

PEP BOADA

Barça C

"¿De verdad no os da vergüenza que os gane un canijo?"

Después de asistir esta semana al triunfo del Barça B en el Mini sobre el Alicante (2-1), ayer también volvió a ganar el equipo de Luis Enrique pero en Lleida (1-2), Boada se detiene durante unos minutos para rememorar aquellos días con Messi.

"Tampoco lo tuve mucho tiempo porque en un año quemó todas las etapas. Iba tan rápido que no podías ni saborearlo. Solo disfrutarlo. Recuerdo un encuentro en el campo de la Gramanet. Él llegó por la mañana de Argentina después de pasar las fiestas navideñas. Y por la tarde teníamos partido con la Grama B. Salió en la segunda parte cuando íbamos perdiendo 0-2 y metió tres goles: uno con la cabeza, otro con la pierna derecha y otro con la izquierda. Algo espectacular".

Vicente Moreno, el técnico de la Grama en aquel partido, todavía recuerda esa impresionante exhibición de Messi en Tercera División. Al acabar el partido, se le acercó un directivo de su club, tremendamente enfadado. "¿De verdad, no os da vergüenza que os gane el partido un canijo?". Ahora, Vicente sonríe. El canijo es el mejor del mundo.

PERE GRATACÓS

Barça B

--"¿Quién es Messi, Pere? ¿De qué juega?"

--"Tú, llévatelo, Frank"

En su penúltimo paso, Messi también fue muy rápido. En noviembre del 2003, con apenas 16 años y siendo juvenil, Gratacós, técnico del filial, se reunió con Rijkaard porque el Barça tenía un amistoso en Oporto para inaugurar el nuevo estadio.

"Mira, Frank, nosotros tenemos partido de Liga en Novelda con el filial, pero no te preocupes. Llévate a los mejores porque lo importante es siempre el primer equipo. Te llevas a Leo Messi: "¿Quién es Messi, Pere?, me preguntó el míster. Es muy bueno. ¿De qué juega?, me interrogó de nuevo. En cualquier posición de arriba lo puedes poner. Lo sacas y vas a quedar bien, seguro. Tú, llévatelo, Frank. El martes que viene, hablamos, ¿vale? Leo debutó en Oporto y nos volvimos a ver con el míster. Pero no me decía nada de Leo. Íbamos hablando del partido hasta que tuve que preguntarle yo. Frank, ¿qué te ha parecido Leo? Mira, Pere, un jugador que sale un cuarto de hora, crea dos ocasiones de gol y le hacen un penalti que no le pitan debe estar con nosotros ya mismo. Frank fue muy valiente, con otro entrenador igual no habría llegado".