27 sep 2020

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TRIUNFO EN TRES SETS

Nadal vence a Almagro en un partido agónico en el Masters de Bercy

El mallorquín se medirá en octavos al catalán Tommy Robredo

EFE / LUIS MIGUEL PASCUAL
PARÍS

Rafael Nadal, número dos del mundo, se ha impuesto en un partido agónico a Nicolás Almagro en el Másters 1.000 de París-Bercy, donde ha acabado venciendo por 3-6, 7-6 (2) y 7-5 después de más de tres horas de juego.

El mallorquín, que no ha estado brillante, ha acabado beneficiándose de los fallos del murciano y de sus problemas físicos, unos tirones que le han mermado en la recta final del encuentro y que le han impedido oponer resistencia.

El mallorquín comparecía en París casi un mes después de su último encuentro, la final de Shanghái que perdió frente al ruso Nikolay Davydenko.

Remontada del balear

Almagro ha ganado de forma cristalina el primer set, haciéndose con el servicio de Nadal en el sexto juego y guardando su saque con calma. Era el primer set que le ganaba.

Ha comenzado también dominando la segunda manga, pero Nadal se ha aferrado al partido, sin hacer un gran tenis. Almagro no ha estado fino en los puntos clave y eso se ha notado en el duodécimo juego, cuando servía para ganar. Entonces ha tenido el partido en su mano, tan cerca que solo tenía que atraparlo. Con un 40-0 a favor, el público comenzaba a mascar la despedida del número dos.

Pero Nadal se ha rehecho. Ha remontado las tres bolas de partido. Ha cedido otras dos más pero también las ha rescatado. Se ha aferrado a su suerte, la del campeón. Y ha acabado por arrebatar el saque a Almagro.

El murciano no se ha recuperado. En el juego de desempate apenas ha opuesto resistencia. Había rozado la victoria, la había visto pasar ante sus ojos y no había sabido atraparla. Su juego ha comenzado a decaer.

Aplausos para el murciano

En el séptimo juego, cuando se acercaban a las tres horas de juego, Almagro ha comenzado a sentir calambres en su muslo derecho. Bercy ha retenido la respiración. El público se divertía y no quería que el festival acabara.

Sus gestos de dolor sentado en la silla mientras le trataba el fisioterapeuta hacían presagiar lo peor. Pero Almagro ha tirado de sus últimos recursos, ha sacado fuerzas de flaqueza, ha vuelto a la pista. No quería rendirse sin luchar.

Ha ganado el juego y, en el siguiente, ha roto el saque de Nadal. De nuevo lo tenía todo a favor, por segunda vez servía para ganar. Sin embargo, ha cedido su servicio (4-5) y ya no ha ganado ningún juego en el partido. Nadal asistía atónito al espectáculo. Jugaba con un muñeco, solo tenía que esperar a verlo caer. Y ha caído cuando el reloj marcaba tres horas y cuarto. Almagro se ha ido ovacionado, con un gesto de dolor, de decepción, de tristeza. Nunca ha tenido tan cerca el triunfo ante Nadal. Pasará tiempo hasta que olvide el partido.

Nadal se medirá en octavos de final al catalán Tommy Robredo, que ha vencido a Tomas Berdych por un doble 6-4.