30 nov 2020

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CICLISMO

Samuel Sánchez da el primer aviso serio a Valverde

Cancellara, intratable, arrolla en la contrarreloj de Valencia, a las puertas de la alta montaña

SERGI LÓPEZ-EGEA
VALENCIA

En un día de perros lo último que apetece es montar en bicicleta. Por eso, ni siquiera resultaba extraño que, ayer, un joven seguidor se acercara al autocar del Caisse d’Epargne y preguntase a los auxiliares si Alejandro Valverde iba a tomar la salida con una lluvia antipática que calaba de pies a cabeza.

Y si además hace un viento racheado que empieza a tumbar un ciclista detrás de otro, es entonces cuando se encienden todas las alarmas. Valencia, faraónica con sus nuevos monumentos, no está hecha para los ciclistas. Dicen que solo llueve cuando llega la Vuelta.

Parecía, ayer, que todo estaba en contra. Para todos. Para Samuel Sánchez, que salió a entrenar y a constatar lo resbaladizo que estaba el asfalto del nuevo circuito de coches. De allí partió la contrarreloj valenciana. Y  en una curva, a ocho por hora, casi parado, surgió una racha de viento y tiró por los suelos al campeón olímpico. «He ido acojonado toda la contrarreloj. Y eso que los del norte nos desenvolvemos mejor con agua, pero el circuito estaba impracticable». Quizá por ser asturiano, o sea, del norte, casi sin proponérselo, con el susto en el cuerpo, corrió un poco más rápido que el resto de favoritos, con lo que dio el primer aviso serio a Valverde, por si no lo sabía, de que también ansía el triunfo en esta edición de la Vuelta.

NUEVO LÍDER / Sucedió poco antes de que Fabian Espartaco Cancellara tomara la salida para evidenciar, una vez más, que no hay nadie más rápido en la tierra sobre una bicicleta el día que se programa una contrarreloj en una etapa ciclista. Se vistió de nuevo con el jersey de líder y corrió en una dimensión desconocida.

Valverde, como siempre, fue otra cosa. El suyo es el autocar que reúne a más seguidores. Con la ausencia de Alberto Contador, el murciano se adueña del corazón de los aficionados en la Vuelta, en Tarragona, en Vinaròs, en Xàtiva y, ayer, en Valencia. Y como por primera vez en toda su carrera deportiva y en una prueba de tres semanas –ojo a esta apreciación– se está mostrando concentrado, sereno, serio, observador, plenamente metido en carrera y sin ganas de realizar ni una exhibición fuera de lugar, que luego todo se paga, ayer sin tomar riesgos estuvo en su sitio y solo perdió 18 segundos con Samuel Sánchez y tres con Cadel Evans, otro de los que ha circulado calladito en esta primera semana de Vuelta donde, deportivamente, no ha sucedido gran cosa.

SIN ASUMIR RIESGOS / Ayer no era un día para arriesgar porque cualquier buen corredor con la propia inercia de su fuerza física en las largas rectas del circuito diseñado en Valencia arañaba suficiente tiempo como para no descolgarse excesivamente en la general. «No he arriesgado nada y por ello estoy contento del resultado. No me he caído y sin arriesgar le he quitado 38 segundos a Basso». Valverde considera al ganador del Giro del 2006, castigado luego dos años por su vinculación en la operación Puerto, como su rival más peligroso en la general. Los hermanos Schleck todavía no han dado señales de vida, por lo que se desconocen sus intenciones reales en esta Vuelta. Y Alexandre Vinokurov, por su parte, otro de los corredores que ya ha purgado sus excesos del pasado, parece más bien un quiero y no puedo, después de dos años de obligado retiro de la alta competición.

De momento, Samu Sánchez, Valverde y Evans ya se han situado en el top ten de la carrera, donde aún resisten los especialistas contra el crono y velocistas como Tom Boonen, otro de los que ayer se cayó, como el catalán Xavier Tondo, que parece estar condenado a tropezar en cada una de las piedras de la Vuelta 2009.