Ir a contenido

LA MUERTE DE UN DELANTERO TROTAMUNDOS

Entre la indigencia y el olvido

Bio falleció el sábado en Brasil de resultas de una tuberculosis contraída en el 2000, cuando vivía en la calle por falta de medios

Jugó en el Barça y el Espanyol de 1977 a 1980

SERGI LÓPEZ-EGEA
BARCELONA

La vida no siempre sonríe a los deportistas. No lo hizo a Canito, ni tampoco a Pantani. Y tantos otros casos: Rollán, Sergi López, Chava Jiménez... Malas influencias, pésimas inversiones, a veces, demasiado dinero, y maltrato al cuerpo, más castigo que con las patadas o las lesiones. William Silvio Modesto Verísimo fue conocido en el mundo del fútbol con el sobrenombre de Bio. De Brasil llegó a Catalunya para instalarse en el fútbol modesto, hasta que dio el salto al Barça. Después, ya retirado, vivió en la indigencia varios años. Fruto de su amarga relación con la calle fue el castigo de una tuberculosis, en el 2000, de la que nunca sanó del todo. A consecuencias de las secuelas pulmonares murió el sábado en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital de Guarulhos, una ciudad próxima a Sao Paulo, junto al aeropuerto internacional. Tenía 54 años.

La localización

Joaquim Piera, corresponsal del diario Sport en Brasil, consiguió hace un año lo que no había logrado el Barça tras unos cuantos años de búsqueda. Olvidado por el club, localizó a Bio gracias a unos datos que halló por internet, en una web que recoge aspectos biográficos de exfutbolistas brasileños. "Vivía en un cobertizo, lo justo para protegerse del frío y la lluvia, junto a un campo de fútbol. Le dejaban estar allí por su condición de antigua estrella. Estaba muy deteriorado. Recuerdo que se cambió de camiseta cuando le hice una foto. Estaba totalmente esquelético".

Publicó el reportaje y el texto sirvió para alertar a la Agrupació del Barça de Veterans. "Le hicieron llegar una subvención mensual de unos 500 euros. El dinero le sirvió para que pasase su último año de vida con cierta dignidad". Bio alquiló un piso y dejó la calle. Hace unas semanas comenzó a encontrarse mal. Sus allegados le decían que fuera al médico. Él se negaba. Cuando pasó consulta ya era demasiado tarde. Se pasó tres semanas en cuidados intensivos, sedado, en coma inducido. Hasta que el sábado un fallo multiorgánico acabó con su vida.

Bio nunca fue una estrella del Barça, pero su paso por el conjunto azulgrana, dos temporadas entre 1977 y 1979, le dejó una huella imborrable, para lo bueno y lo malo. Decía que nunca asimiló la fama.

Llegó al Barça porque encandiló con su juego a Johan Cruyff y Rinus Michels tras un encuentro que los azulgranas disputaron ante el Terrassa. Jugaba delante, marcaba goles, pero en el Barça de la última época de Cruyff se tuvo que conformar con ser más bien un integrante del banquillo.

En agosto de 1979 fue traspasado al Espanyol --uno de esos fichajes rápidos y de última hora que se hacen en una noche de verano--, donde gozó de mayor continuidad. Sin embargo, mantuvo una pésima relación con José María Maguregui, el técnico blanquiazul. En una ocasión, Bio optó por no presentarse a un partido. Maguregui censuró su actitud al día siguiente: "Como usted está tan castigado por los golpes y las patadas que recibió ayer en el partido, hoy le toca baño y masaje". "Lo que usted diga, míster", contestó Bio con educación.

El penalti al Anderlecht

En tres años en Primera disputó 23 partidos y consiguió 5 goles, 3 con el Barça y 2 con el Espanyol. Su tanto más famoso fue el tercer lanzamiento en la tanda de penaltis en aquel inolvidable partido de vuelta de la añorada Recopa ante el Anderlecht, la noche en que el Barça igualó el desastroso 3-0 de la ida, con el sensacional eslalon de Zuviría... y gol, a solo cuatro minutos del final del encuentro.

Salió del Espanyol, se fue al Málaga y comenzó un vía crucis que lo llevó al Águila, Sant Boi, Polvoritense, Collbató, Can Jofresa y Espluguenc. Rompió su matrimonio. Siendo jugador del Polvoritense, vivía en el vestuario. En un habitáculo adjunto tenía instalada la cama. Quería regresar a Catalunya, donde está su hijo Jonathan, jugador del Tortosa. Al menos, ayer se guardó un minuto de silencio en el Camp Nou.