Samuel Sánchez despierta la Vuelta demasiado tarde (II)

El corredor asturiano repite victoria y escoltará a Menchov en el podio

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SERGI LÓPEZ-EGEA / COLLADO VILLALBA

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triunfo. Él no es de los que ataca. No lo ha hecho nunca en el Tour y no lo iba a probar en la Vuelta. Él es de los que se engancha tras la rueda de un rival con mejores dotes de escalador y aprieta las piernas en el sillín para no descolgarse más de la cuenta.

Hubo que observar la mueca de enfado del australiano cuando se percató, tras atravesar la línea de llegada de la contrarreloj de Collado Villalba, que había cedido la tercera plaza a Samu por apenas 10 segundos de diferencia después de tres semanas de combate.

Samu quiso reconocer de buena mañana los --esta vez sí-- apropiados 20 kilómetros con los que había sido diseñada la contrarreloj final de la Vuelta. Ayer se pasó por pueblos, o mejor dicho ciudades, como Torrelodones. Ayer se circuló por el lateral de la autovía de A Coruña. Nadie se atrevió a enviar a los ciclistas por la ruta rápida de los coches, durante unas horas en que muchos madrileños buscaban el retiro hacia la sierra. En ese reconomiento, a Samu le acompañó, en bicicleta y perfectamente vestido con los colores del Euskaltel, Igor González de Galdeano, convertido ahora en técnico de la escuadra vasca. Allí decidió jugarse el todo por el todo para ganarse hoy un puesto en el podio por detrás de Menchov y Carlos Sastre.

EL PAPEL DE SASTRE

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El abulense cerrará hoy su mejor Vuelta. Ayer estuvo al nivel, se dejó en la autovía que va de Cariñena a Zaragoza para salvar la segunda plaza en territorio adverso. Nadie podrá negar su entrega. Sastre es muy buen corredor, regular, atento, con un buen equipo, aunque a veces debería ser menos rencoroso e injusto.

Sastre se ha ganado hoy el derecho a subir al podio de Madrid. Pero no debe olvidar una cosa. Su director es Bjarne Riis y ha hecho mucho, muchísimo daño al ciclismo. Sastre, aunque no le dé importancia también se ha ganado esta semana el tercer puesto del Tour del 2006 por la descalificación oficial de Floyd Landis. Riis, en cambio, ha sido tachado de la historia de la ronda francesa por su dopaje de 1996. Nadie es perfecto.