Jesus Briones / GTRES

Ahora gracias a Stella del Carmen olerás a Semana Santa

Toda una 'experiencia religiosa'. 

ROCIO ROBLEDO | CUORE.ES -

Todo se pega y si no que se lo digan a Stella del Carmen, la hija de Antonio Banderas y Melanie Griffith. Aunque la hija de los actores haya pasado parte de su vida en Hollywood (que se dice pronto), no puede evitar que le tiren las raíces españolas y no nos extraña teniendo un padre malagueño. Mira que en EE.UU están todas las cosas que más nos gustan del mundo, pero no cambiaríamos por nada una tortilla de patatas, un buen jamón, el arte que se respira siempre en nuestra tierra y sobre todo, las tradiciones. Y eso es algo que Stella tampoco quiere perderse

La hemos visto año tras año disfrutando con su padre de la Semana Santa desde el balcón de la casa que tienen en Málaga, por lo que no nos debe extrañar que la joven se haya inspirado en estas experiencias para lanzar su nuevo proyecto. A esto ha estado de cantarse una saeta más de una vez... 

KMJ / GTRES

Stella ha querido dejar claro con este proyecto la importancia que le da a sus sentimientos religiosos y además, quiere compartirlo con todo el mundo. Ha lanzado su propia línea de perfumes y ahora, gracias a ella, olerás a Semana Santa. Ya sabes que para gustos los olores y los colores... Por eso estamos deseando comprobar si es cierto que su fragancia huele a incienso, velas, calles abarrotadas de gente... 

Esta colección llamada 'Lightbound' (algo así como "atado a la luz") saldrá a la venta en febrero de 2021, pero ella ya está haciendo promo en Insta con el apoyo de su madre, claro, para que le eches el ojo. 

Inspiración Zara, ¿no?  

"Como escritora, perfumista, naturalista y practicante del yoga y reiki quería crear un espacio donde pudiera combinar todos esos intereses y ofrecer maneras para encontrar el equilibrio del alma, cuerpo y tierra", ha explicado Stella en el Insta de la marca. "El alma, la primera fragancia de Lightbound, es una mezcla inspirada de recuerdos y olores de la Semana Santa". 

Pues habrá que olerla, ¿no?