GTRES

Sofia Richie empieza a verle las orejas a Scott Disick

Al final se les romperá el amor.

JUANDE CORRALES | CUORE.ES -

Si es que ya lo dijo Rocío Jurado: "Las cosas más hermosas duran poco", y podríamos estar ante el principio del fin de lo de Sofia Richie 'Lord' Scott Disick (38). Y claro, tú te preguntarás que cómo va a ser eso con lo bien que se les veía. Pues ya sabes, Scott Disick tiene tela marinera y no es oro todo lo que reluce, ahora parece ser que Sofia Richie se está empezando a cansar.

"Definitivamente, Sofia está con los ojos más abiertos respecto a Scott", revela una fuente cercana a la modelo, que -asegura- "está empezando a ver muchas cosas ante las que en un principio estaba cegada". El mismo informante ha contado a Hollywood Life que en los inicios (todo son rosas) de la relación, "todo fue una locura de sexo, viajes y diversión, pero, a medida que ha pasado el tiempo, las cosas se han vuelto mucho más mundanas, y Scott está dejando de ser tan atento y encantador".

Al parecer, Scott "está mostrando sus verdaderos colores", y la relación ha podido convertirse en un lío de sábanas, más que otra cosa, y claro, ahora "Sofia está empezando a escuchar más a su padre y a sus amigos más cercanos". Si es que (muchas veces) los padres tienen razón, Sofia...

El círculo más cercano a la modelo está de acuerdo en que "Scott puede no ser su alma gemela ni el amor de su vida", cuenta la misma fuente, que también afirma que Scott no ha terminado de olvidar a Kourtney Kardashian (42) (nada nuevo lo de que sigue erre que erre). Es más, el mismo medio asegura que "en los últimos dos meses, Scott y Sofía parecen estar peleando siempre", y muchas de las broncas son por "su obsesión por Kourtney".

¿Quizá es también por esta obsesión por lo que Sofia le copia hasta el moño a la mayor de las Kardashian?

El caso es que los tortolitos (o no-tortolitos) "también discuten por la forma en que [Scott] trata a Sofía, que la mayoría de las veces es bastante mal", asegura la fuente.

Ay, Scott, Scott... Mira, que por ahí no pasamos.

Ya veremos en qué acaba esto, my Lord.