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Sara Carbonero e Iker Casillas, al juzgado: el divorcio, la custodia y el dinero

¿Tendremos acuerdo?

La periodista y el portero ya están legalmente separados.

RUTE GODINHO | CUORE.ES -

Iker Casillas (40) y Sara Carbonero (37) ya no son marido y mujer. La expareja acaba de firmar el divorcio, y lo hicieron en el Juzgado número 1 de Pozuelo de Alarcón, en Madrid. La fecha del documento: 6 de abril de 2021. También tenemos detalles, así que siéntate.

Fue hace más o menos un mes que Iker y Sara elegían una noche de viernes para anunciar oficialmente su ruptura. En el texto que ambos publicaron en sus cuentas de Instagram lo que quedaba claro es que ya no había vuelta atrás. La intención, dijeron, era seguir llevándose bien. Por ellos, por todo lo vivido y por los niños. En ese momento pidieron respeto, distancia y todo lo que necesitan los famosos en situaciones tan complicadas como estas.

Pues bien. La pareja acaba de firmar el divorcio y lo hizo en un juzgado de Pozuelo de Alarcón, zona en la que residieron como familia. Y qué se sabe del papelito o del acuerdo al que han llegado, te estarás preguntando. Pues mira, más de lo que se esperaba. 

Sara ha vuelto a trabajar

Diez Minutos cuenta en exclusiva que el exportero del Real Madrid y la periodista han firmado todo de mutuo acuerdo. Bien por ellos y requetebien por los niños. Llegar a un entendimiento siempre es lo mejor.

Iker y Sara son padres de dos chicazos: Martín, de 7 años, y Lucas, de 4. Seguirán viviendo con la madre, ya que es Sara la que se queda con la custodia legal. Eso sí, podrán visitar a su padre siempre que quieran y que se pueda. Un régimen muy libre, la verdad. Pensado sobre todo para el bienestar de los peques. Dice Diez Minutos que ninguno de los dos ha puesto problemas en este sentido. Ella seguirá viviendo en el chalet de La Finca (una de las urbanizaciones más exclusivas de la capital), y él se va a un pisazo INMENSO, así que no te preocupes por él.

Pero atiende porque parece que Sara e Iker tampoco se han enfadado por el dinero que había que repartir. El acuerdo que han firmado hace a Iker responsable de todos los gastos relacionados con la educación de los niños. El chalet está a su nombre, pero lo va a utilizar Sara. Todo repartido y sin voces.