Richard Shotwell / GTRES

A Paris Hilton se le complica el paso por el altar

Lo de ponerse de acuerdo no está funcionando.

CUORE.ES -

Cuando Paris Hilton (41) anunció que iba a pasar por el altar con Chris Zylka, después de que le sorprendiera echando la rodilla al suelo planteándole la gran pregunta durante sus vacaciones en la nieve y ella le respondiera "sí, quiero", nadie dudó de que su boda sería un evento por todo lo alto, digno de una reina.

Poco después ella misma desveló que había "contratado" los servicios de su propia madre como 'wedding planner', pero parece que su ayuda no será suficiente. Según ha comentado ahora Paris, su apretada agenda profesional está convirtiendo en misión casi imposible tareas tan sencillas como fijar una fecha y elegir un lugar. 

"Desde que me comprometí he estado viajando un montón, así que en breve tendré que reunirme con mi madre. No hemos parado de hablar por teléfono, intentando decidir dónde queremos hacerlo y cuándo. Hay mucho que planear, y resulta muy complicado. Mi horario es una locura, y eso sin mencionar el hecho de que tengo amigos y familiares en muchos lugares del mundo. Y sobre todo, quiero que sea perfecto", ha declarado a E! News.

Decidir qué y cuántos looks quiere lucir en su enlace también está resultando toda una odisea para Paris, a la que ya le han llovido propuestas de los diseñadores más respetados del universo de la moda.

"Estoy recibiendo llamadas de diseñadores muy diferentes. Por ahora estoy revisando todos los modelos e intentando decantarme por uno, pero es que hay tantas opciones tan bonitas... Es complicado elegir solo una. Y me encanta la idea de poder cambiarme durante la ceremonia, creo que es vital contar con un vestido para antes de la boda, más el de la ceremonia como tal y otro para la fiesta de después", ha revelado. 

Lo que no ha vuelto a mencionar es la posibilidad de organizar dos ceremonias (a falta de una). Una en Estados Unidos y otra posiblemente en Europa, que no descartaba en un principio. Quizá se ha desanimado un poco por lo complicado que le está resultando organizar una sola boda.

Al final parece que vamos a tener que esperar un poquito más para ver a Paris blanca y radiante.