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Kim Kardashian solo usa joyas falsas: no es oro todo lo que reluce

El glamour visto de cerca

Hay una explicación.

CUORE.ES -

Por esta la verdad es que no nos esperábamos. La todopoderosa Kim Kardashian (41) acaba de reconocer que sus joyas, las que luce en eventos, fiestas y fotos de Instagram no son ni suyas ni de verdad. Falsas como las que compras tú en una tienda a pie de calle. ¿Cómo te quedas? ¿Qué hay del glamour y de la vida de ensueño que nos ha estado 'vendiendo' todos estos años? Espera. Hay una explicación y tiene todo el sentido. Atiende, que empezamos.

La verdad es que Kim se niega a guardar cualquier objeto de valor en la caja fuerte de su mansión, y todo por miedo a un posible robo. La mayor de las hermanas prefiere devolver los diamantes que le prestan para acudir a distintos eventos antes de volver a casa. Y si un fan le envía algo de valor, ella va y lo devuelve. Se ha vuelto minimalista.

¿Falta de dinero? ¿Estará ahorrando? Para nada. Kim puede permitirse prácticamente todo lo que quiere, pero la traumática experiencia que vivió en París hace cinco años, cuando la retuvieron a punta de pistola en su habitación de hotel para robarle las joyas valoradas en diez millones de dólares, hizo que cambiara por completo su estilo de vida. Ahora tira de sortijas o pide prestado, ejem.

La empresaria tiene montada toda una estrategia contra robos. Ha dejado de hacer publicaciones en sus redes sociales 'en tiempo real'. Esto porque no quiere dejar pistas que puedan ayudar a cualquier ladrón a localizarla, y nos parece estupendo. Ya sabes, lo mismo que aconseja la policía cuando te vas de vacaciones: las fotos en las redes sociales enseñan a los ladrones que estás lejos de tu domicilio y que estos pueden entrar a robar todo lo que quieran porque la casa está desatendida.

Kim además reforzó la vigilancia en torno a su residencia. De hecho, parece que ni siquiera es capaz de pegar ojo si no hay al menos un guardaespaldas al otro lado de la puerta de su dormitorio. ¡De película! Duerme como una reina de 'Juego de tronos', ¿a qué sí?

La multimillonaria también ha desarrollado una especie de fobia a los diamantes porque los asociaba con el calvario que pasó. Y ni siquiera trató de reemplazar los que había pedido, aunque recientemente se ha animado a empezar a ponérselos de nuevo, siempre y cuando no sean suyos.

"En lo que respecta a las joyas, si llevo alguna, siempre son prestadas. O falsas", le ha confesado al presentador Andy Cohen. "En mi casa no entra nada caro. Hago que el equipo de seguridad me lo quite todo antes. No puedo dormir si hay joyas guardadas en la caja fuerte, o dinero o cualquier otra cosa", ha añadido.