Sergio R Moreno / GTRES

Iker Casillas está de celebración: ¡feliz 'segundo cumpleaños'!

Dos años desde que sufriese un infarto.

Fue el 1 de mayo de 2019 cuando Iker Casillas sufría un infarto de miocardio que, por suerte, superó. Ahora, el futbolista ha querido 'autofelicitarse' el cumpleaños.

CARMEN RAYA -

Dos años han pasado ya desde que Iker Casillas (40) nos pegase un buen susto en cuanto a su salud. Mientras entrenaba con su equipo en Oporto, el portero comenzó a encontrarse mal y tuvo que ser trasladado al hospital donde fue intervenido del infarto de miocardio que sufría. Eso sucedía un 1 de mayo de 2019 y ahora el guardameta, ya instalado en Madrid, ha recordado este momento con una imagen que se ha tomado frente a un espejo donde, todo hay que decirlo, sale muy favorecido.

"Dos añitos después", #felizsabado #vivehoymañanayaveremos #extratime", ha escrito.

Una imagen que tan solo en una hora ha recibido multitud de mensajes de felicitaciones que seguro habrán llenado de felicidad a Iker. De hecho, fue hace poco cuando el guardameta volvió a recordar con sus propias palabras lo que sintió cuando estaba sufriendo el infarto.

"Es como estar en una piscina de dos metros, en el fondo, quieres salir y no puedes. Una angustia. Cada vez me faltaba más el aire pero pensé que era una alergia, no un infarto", asegura en su documental de Movistar+, 'Colgar las alas'. En el mismo documental, Iker también narra cómo estuve consciente durante toda la operación: "Veía cómo me ponían el líquido de contraste, que me quemaba mucho, me daba mucho calor. En cuanto pusieron el stent, la primera bocanada de aire ya me supo bien". 

También recuerda cómo fueron las primeras sesiones de rehabilitación dos meses después del infarto en las que se sentía cansado y muy frustrado. "No me sentía yo, la angustia de levantar un peso cómodo... Es como impotencia", rememora.

Un recuerdo que también quiso compartir Sara Carbonero en el mismo documental cuando habla de cómo y dónde recibió la dura llamada comunicándole la noticia. "En el aeropuerto de vuelta me dicen: ‘Sara, tranquila, pero a Iker le ha dado un infarto'. (...) Llamé a Iker, algo absurdo si lo piensas, y lo intenté con el médico, con el de seguridad, y no me cogían el teléfono...".

Sin duda, un duro momento que ambos superaron y que a día de hoy queda ya en la memoria como una pesadilla que nunca existió.