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Lo que esconden las paredes de Chrissy Teigen: el rescate de Peanut Butter después de 3 días desaparecido

Destroza la pared de su mansión de 18 millones de dólares para salvar a su hámster

¿Cómo se metió ahí?

PATRICIA ÁLVAREZ | CUORE.ES -

El matrimonio formado por Chrissy Teigen (35) y John Legend acaba de terminar de instalarse en la nueva mansión de Beverly Hills que compraron el año pasado por 18 millones de dólares, y ya necesitan volver a llamar a los obreros y a su decorador de interiores, porque la modelo ha destrozado una de las paredes. Aunque eso sí, por una buena causa.

Esta semana la mujer del famoso cantante se ha liado a golpes con una de las paredes de la casa tras escuchar un ruido dentro del tabique que le hizo sospechar que podía tratarse del hámster de la familia, Peanut Butter, que llevaba tres días desaparecido. Por supuesto, Chrissy grabó todo el proceso de rescate para compartirlo con todos sus seguidores en su cuenta de Instagram.

En un primer momento, Chrissy intentó perforar varios agujeros en el muro para asegurarse de que no eran alucinaciones suyas y que el animal estaba realmente atrapado ahí detrás, que lo de destrozar para na' es tontería hasta en casa de los ricos. Cuando esa opción no funcionó, se le ocurrió la brillante idea de abrir un agujero a martillazos pero, por suerte, el resto de personas que la acompañaban consiguieron convencerla de que no lo hiciera.

La otra alternativa que encontró fue desatornillar la moldura de uno de los ventanales que da acceso al jardín exterior para acceder a la cámara de aire situada entre el muro interior y el exterior. Efectivamente, en cuanto abrieron otro agujero apareció rápidamente la nariz de Peanut Butter, pero resultaba imposible mover el marco lo suficiente como para que su dueña introdujera la mano y lo sacara por la fuerza, por lo que no le quedó más remedio que usar semillas para intentar atraerlo.

"¿En serio? Si se ha marchado después de todo esto...", se puede escuchar diciendo a Chrissy en la grabación, mientras esperaba pacientemente sujetando la bola de ejercicio del animal al lado de la abertura de la pared para ver si se animaba a meterse dentro.

Finalmente el roedor salió por sus propios medios y la historia tuvo un final feliz. Además, por la sonrisa de oreja a oreja que tiene Chrissy tras el rescate, salta a la vista que los daños a la casa no le importaban lo más mínimo, y su única preocupación era sacar al pobre ratoncito de ahí.