KGC-172 / GTRES

Ya sabemos si habrá tocados o no en la boda real de Meghan Markle

¿Y hundidos?

VICTORIA LUPIÁÑEZ | CUORE.ES -

La Boda Real de Meghan Markle y el príncipe Harry está a tiro de piedra y mira, no podemos estar más nerviosos. Pero para calmarnos un poco se va revelando algún que otro detallito del enlace... Pero con cuentagotas. Lo último que se ha confirmado es el trayecto que recorrerán los recién casados y quién va a casarlos.

La pareja se casará el 19 de mayo a las 12 del mediodía en la Capilla de San Jorge, en el Castillo de Windsor. El encargado de oficiar la boda va a ser el decano de Windsor, David Conner, pero el que los va a casar, con el que se van a decir "sí,quiero" y a ponerse los anillos será con el arzobispo de Canterbury, Justin Welby.

Después de la ceremonia, y ya siendo marido y mujer, Meghan y el príncipe se darán un breve pero intenso paseíto por las calles de Windsor a eso de las 13:00 en un carruaje tirado por caballos.

Al más puro estilo Disney.

La pareja aprovechará para saludar a todo aquel que quiera salir a la calle para compartir con ellos este día tan especial (también lo van a echar por la tele).

Después de un poco de aire fresco, los novios volverán al Castillo de Windsor donde tendrá lugar la Recepción Real de los invitados.

Sin embargo, ¡sorpresa! El príncipe Carlos, que ya tiene calado a su hijo pequeño, ha decidido programar otra celebración para los novios... Pero esta vez nada de protocolo, solo los amigos más cercanos y las familias.

Y nos parece estupendo, porque hay rumores de que a la boda va a ir ciento y la madre; muchos de ellos serán invitados famosetes que lo mismo no pintan mucho en la fiesta del príncipe Carlos. Se dice y se comenta que entre los posibles invitados podrían estar desde Elton John y Rihanna hasta los mismísimos Beckham (Victoria se ha hecho superamiga de Meghan, eso sí).

Estamos deseando que sea ya 19 de mayo para enterarnos de absolutamente todo; de echar un ojo a todos los invitados (y a sus modelitos, la verdad siempre por delante) y de saber quién tiene aguante para quedarse a la segunda fiesta sin morir en el intento. 

Menos mal que se compadecen de nosotras y nos van contando cositas. Mientras, vamos a ir poniéndonos guapas para el evento.