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El truqui de Alec e Hilaria Baldwin para superar la diferencia de edad

26 años no son nada. 

CUORE.ES -

A la hora de conseguir que su matrimonio triunfara, el actor Alec Baldwin y su joven e impresionante esposa Hilaria Thomas no solo se han enfrentado a la diferencia de edad de casi tres décadas que existe entre ellos; también han tenido que lidiar con todos los cambios que se han producido en su día a día desde que, en casi seis años, pasaran de ser solo una pareja de dos a padres de tres retoños menores de cinco. Y en breve será uno más, cuando nazca su cuarto bebé. ¡No paran! 

"Mi marido y yo hacemos un trabajo muy bueno a la hora de pasar tiempo juntos, en gran parte porque él se ha mostrado muy firme en ese sentido y le debo mucho por ello", ha admitido ahora la profesora de yoga para reconocer el mérito de su marido en lo que respecta a mantener viva la llama de la pasión mientras se ocupan de su familia numerosa. "Yo soy de este tipo de personas que pueden centrarse demasiado en sus hijos y desatender su relación de pareja un poco porque asumo que a la otra persona también le gusta tanto como a mí ocuparse de ellos y le resulta igual de divertido. Alec es algo más chapado a la antigua, en plan: 'Tú eres la madre, te ocupas de los niños y yo voy y vengo, y les leo un cuento de vez en cuando'", ha revelado a People.

Otro de los trucos que les ha resultado muy útil para garantizar su estabilidad ha sido el de no olvidar nunca que el otro se encuentra en una etapa vital diferente a la suya propia (él tiene 59 años y ella 34) y no tratar nunca de fijarse expectativas demasiado altas de cara a los pocos ratos que encuentran para organizar 'citas exprés'.

"Me llevo unos 26 años con mi marido, y eso es algo que tenemos que tener en cuenta y entender del otro. Parte de lo que nos hace fuertes es que yo no espero que él tenga 34 años, y viceversa. La mayor parte de las noches encontramos tiempo para nosotros, aunque sea solo para hacer un puzzle juntos".

Un ejemplo perfecto de cómo lo hacen es lo que hicieron el día de San Valentín: de una forma no demasiado romántica, pero al menos estaban juntos.

"En San Valentín, fuimos a buscar comida para llevar. A mi marido acababan de operarle de la cadera y salimos a caminar juntos; era uno de sus primeros paseos. Comimos la comida directamente de los recipientes de plástico y luego nos miramos y nos preguntamos: '¿Podemos irnos ya a dormir?'", ha recordado.