Telecinco

El cómo, dónde y por qué de la agresión de Rocío Flores a su madre

'Rocío: contar la verdad para seguir viva'

Rocío Carrasco por fin ha contado todo.

MARTA REQUEJO | CUORE.ES -

El episodio ocho de 'Rocío: contar la verdad para seguir viva' ha sido uno de los más difíciles para la hija de Rocío Jurado hasta la fecha ya que cuenta los peores momentos de maltrato que vivió junto a su hija Rocío Flores

Todo empieza un día que Rocío Carrasco recibe la llamada de su abogado porque Antonio David Flores había solicitado una modificación de medidas para quedarse con la custodia con su hija. Previamente a esto, el padre había llevado a Rocío Flores a un psicólogo para que esta acusase a su madre de maltrato. 

A sabiendas de esto, Rocío (la hija) se hizo la loca mientras vivía en casa de su madre (15 días en la de cada uno) y una mañana cuando fue a despertarla para ir al colegio esta se la encontró planchándose el pelo y maquillándose. Era el día 11 de julio, el día de la vista con el juez. "Se estaba maquillando y planchándose el pelo, era su momento, le dije 'ha llegado tu gran día", cuenta Rociíto. 

El viaje hasta el juzgado fue muy incómodo y madre e hija no cruzaron palabra. "No me podía creer esa sangre fría", añade la hija de Rocío Jurado. Cuando llegaron allí se sentaron juntas en el pasillo con el abogado pero en cuanto la niña vio aparecer a su padre fue corriendo hacia él. "Sin mediar palabra, se fue con el padre, se vino arriba, el padre me miraba diciendo 'jódete, que se va a venir conmigo'", sigue contando.

"Pensaba que me iban a quitar la custodia", expresa mientras añade que delante del juez Rocío Flores asegura que su madre le insulta llamándole "gorda" y que incluso en ocasiones no le da de comer. El juez no ve pruebas para quitarle la custodia de forma urgente y solicitó informes psicosociales para los padres y la hija. "Él me increpa y empieza a decirme ‘Rociíto, como mi hija me llame y me diga que ha tenido algún problema contigo no te salvan ni los geos".

En ese momento, Rocío Flores vuelve con su madre a casa y empieza una verdadera pesadilla de maltrato. "Me decía ‘¡Pégame Rociíto, no tienes huevos!", cuenta. Pero además un día Rocío también intentó agredir a su madre con un cuchillo y otro le pilla fumando en su habitación y "Lo apagó en el colchón y me dijo la 'próxima vez lo hago contigo y quemo la casa contigo dentro'".

Pasaron los días y llegó ese fatídico 27 de julio de 2012, el día de la última agresión y por la que madre e hija no se vuelven a ver. Rocío Flores llevaba varios días con problemas para ir al baño y su madre le recomendó que desayunase una ciruela pero ella se empeñó en que quería una nectarina... Ahí empezó todo. 

"Me desafía se guarda la nectarina y al ir a coger la nectarina que se había guardado, me cruza la cara de lado a lado", narra Rocío y añade: "Empezó a pegarme, pero mientras me pega va gritando, '¡no me pegues!' '¡no me pegues!' y yo la miraba ahí y era ella la que me estaba pegando a mí". "Sabía que eso obedecía a algo que no era normal". El programa y Rocío Carrasco han querido eliminar los testimonios que seguían con el relato hasta que ella se encuentra inconsciente en el suelo

"Lo siguiente que recuerdo es a Fidel reanimándome, poniéndome un aparato de pulsaciones, cuando volví en sí las tenía en 140 y le decía ¡Fidel, la niña!". Rocío Flores ya se había ido y entró en el coche de Paco, su conductor, muy asustada, con una ataque de ansiedad y repitiendo 'nectarina'. "Ella se asustó cuando me vio caer a plomo al suelo". El chofer escuchó "naftalina" y pensó que Rociíto se había tomando alguna sustancia y le preguntó a la niña si allí estaba Fidel. Cuando esta se lo confirmó lo que pasó después es realmente escalofriante ya que Rocío Flores llamó a su padre y le dijo: "Papá, ya está hecho".