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Super Mario y Luigi te dan una excusa para jugar (más) a Lego

El nuevo set sale a la venta el 1 de agosto

El modo multijugador era lo que, como siempre, necesitábamos y no sabíamos. CUORE descubre, en primicia para España, el nuevo lanzamiento de la compañía.

ARACELI OCAÑA | CUORE.ES -

Seré totalmente honesta: me flipa Lego. Me gusta como marca, como juguete y como máquina de crear necesidades. Y me doy cuenta de que a Lego le gusto yo también porque no dejan de sacar cosas que encajan totalmente con mi gusto. ¿Es esto el show de Truman o es que acaso hacen muy bien su trabajo y saben lo que puede emocionar y sorprender a todo el mundo? Me debato entre esas dos teorías pero parece que, verdaderamente, se meten en mi cabeza y me conocen mejor que yo: hasta que no he estrenado el nuevo set de su saga de Super Mario (su supersaga superventas, debería decir), que esta vez trae a su hermano Luigi (y más sorpresas), no me he dado cuenta de que la excusa que necesitaba para ponerme a jugar era que activasen el modo multijugador.

Lo primero fue montar el set, divertidísimo y perfectamente explicado, (algo que gente como yo, que empezamos con las piezas básicas de pequeñitas pero acabamos por necesitar que nos guiasen en este nuevo mundo con tamaños y formas imposibles unidos hasta por bisagras, agradecemos de corazón).

Después, la sorpresa, la figura de Mario y la de Luigi pueden conectarse entre sí para jugar: ya sea en modo cooperativo y sumando monedas o enfrentándose... No voy a decir cuál es la que me gusta más a mí porque quisiera mantener una imagen de que me gusta el buen rollo, pero el que juegue conmigo que se prepare. No digo más.

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Y entonces me di cuenta de lo que consiguen tanto este set (que se puede reservar ya, por cierto), como las expansiones que también lanza ahora Lego (no sé si pedirme vacaciones para montar el Barco de Bowser, tiene premios escondidos, se abre y se cierra y es una maravilla arquitectónica de esas que mola tener hasta expuesta)... Y es que a muchos nos devuelve a la infancia. A mí, en concreto, me trae dos recuerdos: jugando con mi hermano a la primera versión de Super Mario, por un lado, y esperando para poder jugar, por otro. Mi madre se autorregaló el Super Mario 3 y éramos nosotros los que teníamos que pedir vez, y eso siempre lo llevo como un recuerdo precioso de la niñez.

¡Mira cómo se entretienen esos niños! ¿Quién no querría ser ellos? | Lego

Pero lo que pasaba entonces es que yo nunca veía, ni veo ahora, el momento de jugar sola. Yo lo que quería era estar con gente y ahora que tengo excusa, puedo retomar esa costumbre y la verdad es que me encanta.

Nunca debí desconfiar de Lego, pero confieso también ahora que lo hice. Tenía la sensación de que jugar a este set (al que yo solo he podido echar mano ahora, no en el primer lanzamiento de Mario, cuando estaba de hijo único, a finales de 2020) no sería tan divertido como yo recordaba que era jugar en la consola. Y me equivocaba. El hecho de poder montar tú el escenario como quieras, los ruidos, las sorpresas, los detalles... Ay, los detalles, ¡hacen que la experiencia sea diferente pero tan tan divertida!

Que los personajes hacen ruidos si saltan o los meneas, que puedes hacerlos volar con los trajes adecuados y hasta una cosa muy curiosa, algo que me señalaban desde el equipo de diseño de Lego en una presentación exclusiva en la que CUORE uno de los dos privilegiados medios españoles en participar: Mario y Luigi tienen alturas diferentes, porque este detalle también es importante entre hermanos.

Y yo me acuerdo del mío, le mando un mensaje y le digo: venga, vente a jugar a casa... Y siento que, verdaderamente, Lego solo existe para hacerme feliz a mí (aunque supongo que a todos los que lean esto, y ahí está la magia, les pasará lo mismo).