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La influencer Marta Rentel vende su amor... Por un token no fungible

Junta unos bitcoins y tienes novia

Con dinero de mentira se compra amor... De mentira también.

CUORE.ES -

Aunque nos vuele la cabeza con este tema y ahora mismo nos cueste hasta comprender el funcionamiento (y el sentido) de esto, los token no fungibles prometen revolucionar el mercado del arte al permitir vender una versión o representación virtual de un objeto que no puede ser intercambiada ni copiada. La mismísima Kate Moss, sin ir más lejos, posó recientemente para un vídeo en el que aparecía durmiendo y que acabó alcanzando los 18.000 dólares en una subasta de este tipo de activos digitales únicos organizada a través de la plataforma Foundation.

Ahora una influencer polaca llamada Marta Rentel ha decidido sacar partido a esta tendencia vendiendo su amor como un NFT por 250.000 dólares. Su razonamiento se basa en que su identidad en las redes sociales está totalmente separada de su vida real, lo que en la práctica la convierte en dos mujeres diferentes, y de ahí que utilice un seudónimo en su cuenta de Instagram en lugar de su auténtico nombre, por lo que lo que subasta es el amor de su personaje en redes y no el de su vida real. O sea, que en internet estaría 'pillada' pero en la realidad no...

Desde luego, estas personas viven en el siglo XXII ya, si todavía hay gente que no se da cuenta si una influ está promocionando algo porque le han patrocinado, imagínate saber si habla la persona, el personaje o la pareja de ese personaje.

Sin embargo, y a pesar de que la versión física de "Marta" (nombre ficticio, según ella) no tiene nada que ver con su versión de internet (aunque tenga más de 600.000 seguidores), a modo de gesto simbólico, ella ha accedido a salir en una cita con la persona que finalmente desembolsó la cifra mencionada anteriormente para convertirse en la dueña de su corazón, al menos de la versión digital. Según el portal Insider, la joven de 26 años desconoce por el momento la identidad del comprador.

Su intención pasa por seguir realizando transacciones de este tipo y utilizar el dinero que gane para apoyar distintas iniciativas benéficas... Eso sí, esperamos que en este caso sean más reales que virtuales (y sí, sonamos a viejunas con todo este invento pero es que somos de las que tardamos en abrazar estas tendencias, que ya nos volvimos locas con redes sociales que nunca prosperaron -hola, Clubhouse- y nos dolió, aún siendo gratis, imagínate si encima nos cuesta los euros...)