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La noche de los 1001 vestidos de Eva González en 'MasterChef Junior'

Tiene buen fondo de armario.

VICTORIA LUPIÁÑEZ | CUORE.ES -

La quinta edición de 'MasterChef Junior' ha llegado a su fin y con ella, los modelitos premamá divinos de la muerte de Eva González. En esta edición hemos disfrutado mucho con su vestimenta y con lo bien que le sienta eso de estar embarazada. Pero Eva no se iba a despedir así sin más... lo ha hecho a lo grande.

La presentadora del programa de cocineros más famoso de nuestro país ha aprovechado la final para sacar, nada más y nada menos, que tres vestidazos. Todos le quedaban como la seda y se adaptaban fenomenal al cuerpo de la modelo. Además, le hacían brillar con luz propia.

Bueno, en realidad, uno más que los otros. La presentación de la primera prueba de la noche emulaba un museo, con los miembros del jurado caracterizados como personajes de cuadros famosos (a Jordi lo dejaron mejor de piedra). Para esta ocasión Eva eligió un vestido vaporoso en color nude sin mangas y largo hasta el suelo, lleno de lucecitas.

Pero ese no iba a ser el único que luciera en esta primera prueba. Ella iba muy bien, pero seguro que con el sombrero de Felipe II que llevaba Pepe y el pobre Jordi, que tenía pintado de gris hasta el pelo, muy cómodos no estaban. Así que se cambiaron de ropa corriendo y a darle caña a la prueba. Eva no cambió el color del vestido, pero esta vez no era vaporoso, sino de encaje y con un cinturón de pedrería.

Pero Eva tenía preparado otro modelito para entregar el trofeo al ganador de MasterChef Junior. Y optó por las flores. 

Así fue el vestido escogido por la presentadora para la última prueba y para el momento tenso de decidir al ganador (sí, es tenso. Los críos pasan un mal ratito). Vestido blanco salpicado de grandes flores en tonos azules, largo hasta el suelo, de manga larga y con el corte bajo el pecho para después quedar suelto. 

Y con ese vestido tan bonito, juvenil y primaveral, Eva despedía la edición del programa. Eso sí, recordándonos antes que mientras esperamos le pongamos sabor a la vida. Sabor y color es lo que le ha puesto ella a la suya, se le nota a la legua. Y la verdad es que por aquí...

¡Nos encanta!