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Corte de digestión: ¿mito o realidad? Los expertos opinan

Consejos de salud

¿Es necesario esperar dos horas después de comer para entrar en el agua?

MARÍA VIÉITEZ | CUORE.ES -

Muy similar a la división que separa al mundo entre quienes prefieren la tortilla de patata con cebolla y los que la prefieren sin, también existe un debate eterno entre quienes dicen que el corte de digestión al bañarse después de comer es real y quienes defienden que se trata de un mito. Pero si algo tenemos todos en común, es que todos hemos experimentado el aburrimiento de esperar durante una o dos horas antes de bañarnos después de comer. Y lo cierto es que todavía quedan muchas dudas acerca de si es peligroso o no para la salud. Pero los expertos han hablado y sabemos lo que opinan: el corte de digestión es a la vez un mito y una realidad.

Si bien es cierto que bañarte inmediatamente después de comer es una práctica que puede conllevar ciertos riesgos, la verdad es que solo depende de cómo lo hagas. Y es que lo que se conoce como corte de digestión no es en sí mismo un corte de digestión, ya que no tiene nada que ver con los intestinos ni el estómago. En realidad, la respuesta fisiológica a la que nos referimos con el término 'corte de digestión' es una reacción de nuestro cuerpo a un cambio brusco de temperaturas el cual provoca que la sangre de nuestro cuerpo tenga que abandonar nuestro estómago para fluir por todo nuestro organismo con el objetivo de contrarrestar la pérdida de calor. Esta respuesta, que puede verse agravada por comidas copiosas y puede producir incluso desmayos, recibe el nombre de síncope de hidrocución. Pero la parte que se desconoce acerca de este enigma es que esta reacción puede venir desencadenada tanto por otras muchas actividades que no se tienen tan en cuenta.

¿Qué es el síncope de hidrocución?

El síncope de hidrocución es el desmayo o desfallecimiento que puede incluso llegar a la muerte cuando una persona se sumerge en agua muy fría. En los casos más leves, podría provocar mareos, náuseas y vómitos.

Lo que desencadena esta reacción es el reflejo de inmersión. Cuando entramos en el agua, nuestro cuerpo experimenta un cambio brusco de temperatura. Para adaptarse a él, en primer lugar, os vasos sanguíneos de la parte más superficial de nuestro cuerpo se estrechan para permitir que la sangre fluya más y mejor hacia el cerebro. Esta respuesta busca que nuestro cerebro no quede sin riego y el cuerpo pueda adaptarse al medio acuático. ¿Qué tiene que ver esto con la digestión?

Durante el tiempo en que nuestro estómago e intestinos están procesando los alimentos, necesitan del fluyo sanguíneo necesario para extraer los nutrientes de los mismo. Es por esto que, durante las 2 o 3 horas posteriores a una comida, los vasos sanguíneos de nuestros intestinos están más dilatados y otras partes de nuestro cuerpo, como el cerebro, reciben menos riego. Este es, precisamente, el motivo por el que nos sentimos cansados y sueños tras comidas copiosas. Así, lo que ocurre si entramos bruscamente en el agua mientras estamos haciendo la digestión, ponemos en riesgo el volumen de riego sanguíneo que recibirá nuestro cerebro.

Pero además de una inmersión en agua fría, son otras actividades las que pueden desencadenar esta respuesta. Así, por ejemplo, la actividad física intensa, un traumatismo, la exposición larga al sol o incluso una comida copiosa pueden provocar esta restricción del riego en el cerebro.

¿Cómo evitarlo?

Para evitar el síncope hidrocución, lo que debes hacer es evitar cambios bruscos de temperatura o ejercicio intenso tras comer. Por otro lado, es importante que, si te sumerges en el agua, lo hagas de forma gradual para permitir a tu cuerpo adaptarse al cambio de temperatura.