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Carta a mi menstruación por nuestro 25º aniversario juntas

Abandona mi cuerpo, por favor.

Escribo este artículo porque me gustaría divorciarme de manera oficial de esta condena que es sangrar todos los meses y, total, no voy a tener hijos... 

CARMEN RAYA -

Fue el 2 de diciembre de 1996 cuando la menstruación llegó a mi vida (para que luego diga mi psicóloga que tengo problemas de intimidad, JÁ). Una fecha que siempre recordaré por una cosa que, años después, me sigue cabreando. ¿Por qué nadie me dijo lo que realmente significaba tener la regla? Recuerdo que mi madre se acercó a mí con esa cara de quien sabe que su niña ya es mujer (al menos biológicamente hablando) y me dijo: "Toma estas compresas y si te duele me dices y te doy un ibuprofeno".

Que a ver, amigos y amigas, madres y padres del mundo, que yo no digo que eso no esté bien, pero yo hubiese necesitado más bien una charla como esta: "Mira, Carmen, a partir de ahora todos los meses vas a estar cinco días (como el periódico) en los que te va a doler todo el cuerpo (en especial los riñones y los ovarios), vas a manchar pantalones, braguitas, sillas de oficina, de restaurantes. sábanas... Vas a ir al baño más veces que las que irías siendo víctima de una gastroenteritis, siempre te va a bajar antes de un evento importante, un viaje en avión de 14 horas y, obviamente, cuando el chico que te gusta se decida a tener una noche de sexo desenfrenado contigo, ahí estará.

"Además, dos días antes de que este maravilloso regalo de la naturaleza posea tu cuerpo, puede que experimentes cierta labilidad emocional o lo que llamamos el síndrome de "se te cae el lápiz al suelo y lloras unas cuatro horas porque se te ha caído". Una maravilla psicológica que tendrás que afrontar de la mejor manera posible, es decir, aguantándote. Además, la regla te avisará de que 'is coming' porque durante esos dos días previos a la 'fiesta de ser mujer' experimentas molestias en tu zona íntima y sabrás que está ahí. Tú lo sabes, ella lo sabe, las dos lo sabéis, PERO ella no bajará hasta que decida que ya has llorado lo suficiente por ese lápiz y se encuentre cómoda para hacer su entrada triunfal. Y en ese momento, cuando finalmente tu regalo biológico por ser mujer te llegue (y no precisamente a través de Amazon), sentirás esto:

¿Y por qué he decidido hoy hablar de la menstruación, y en especial de la mía? Porque no puedo más. Porque llevo 25 años (que se dice pronto) sangrando cinco días todos los meses, atiborrándome a pastillas para el dolor durante esos días y teniendo que estar agradecida porque lo que llega después de la regla es una fantasía muchísimo mejor: la menopausia. ¿De verdad que el gobierno no podría crear un cheque menstruatorio por el que nos recompensen económicamente por este sufrimiento? Un cheque bebé pero precisamente por lo contrario. En serio. NO SOPORTO MÁS TENER LA REGLA.

¿Cómo puede ser que a un hombre no se le levante el pene y en un abrir y cerrar de ojos la industria farmacéutica saque una pastillita azul para ellos? EN SERIO. ¿Dónde está mi pastilla para que la regla abandone mi cuerpo de forma permanente si yo quisiera? Y ojito que ya va a venir algún listo/lista y me va a decir: "Para eso tienes la píldora". ERROR. La píldora es un chute de hormonas que no pienso meter en mi cuerpo. Además, que yo no quiero tener hijos, así que, por favor, desde aquí hago un llamamiento a algún médico que me esté leyendo (que seguro que mi columna es famosa en el mundo científico): ¿PUEDEN POR FAVOR INVERTAR ALGO PARA PARAR MI SUFRIMIENTO? 

Yo entiendo que los hombres igual no entienden por lo que la mayoría de las mujeres pasamos cuando tenemos la regla, pero les voy a poner un ejemplo con el que lo van a entender en un abrir y cerrar de ojos. Tu suegra. Esa señora que no soportas, que te pone de mal humor, que cuestiona todo lo que haces y que te pone dolor de cabeza decide que se va a instalar en tu casa una semana al mes todos los meses del año (sin excepción). Pero como ya sé que me vais a decir, vosotros, hombres que no sufren ningún tipo de dolor periódico por el simple hecho de ser hombre (como pille al que inventó la biología lo reviento) que tener la regla no puede ser para tanto... he aquí mi contestación:

Efectivamente. Igual que yo no puedo entender el horror que debe de ser tener pene y, básicamente, que no os dé la lata nunca con problemas del tipo "creo que tengo una infección porque los tampones, la copa menstrual o las compresas me la han provocado", vosotros mantened la boquita cerrada en este asunto porque no tenéis ni idea de la que os habéis librado. 

¿Estoy enfadada? Mucho. ¿Por qué? Pues la verdad es que ni yo logro entender por qué no puedo soportar la idea de tener la regla más, pero he llegado a ese punto en mi vida en el que no consigo verle la gracia a sangrar todos los meses. En serio, ¿Qué es lo que hemos hecho mal las mujeres para merecernos esto? Dios, si me estás leyendo, y si fuiste tú el que nos creaste (que a ver, hay dudas razonables al respecto), ¿de verdad era esto necesario solo porque el tonto de Adán se comió una manzana? QUE SE LA COMIÓ ÉL SOLITO PORQUE QUISO. 

En serio, tengo una amiga que dice que "la naturaleza nos odia", a las mujeres, y mira, en este momento le doy totalmente la razón. Y lo peor es que no hay nada que se pueda hacer. La regla no son lentejas, la regla me toca comérmela sí o sí. Retorcerme de dolor en el sofá cada mes y tener reuniones en las que solo pienso en el momento de llegar a casa, tomarme mi ibuprofeno y meterme en la cama hasta el día siguiente.

Por eso, y porque no puedo creerme que hayan pasado ya 25 años desde mi primera menstruación (mi primera colonia Chispas), le voy a dedicar una canción con la que espero entienda mi sufrimiento. Y ojalá haber estado dos años y un día sin ella.

Así pues, arriba esas copas (menstruales) para celebrar nuestro primer aniversario de plata. ¡Fiesta!