Daniel Gonzalez / GTRES

Rebajas zareras: nuevos tiempos, nuevas normas en Zara

Palabrita de Carmeron

Todas tenemos una amiga con la alarma del móvil puesta a las 20:55 para no olvidarse entrar en la app antes de que todo vuele en las rebajas. Y si no la tienes, eres tú…

CARMERON | CUORE.ES -

Hay dos días en el año que suponen una auténtica montaña rusa de emociones para toda zarera que se precie: el comienzo de las rebajas. Unas rebajas que, como esa peli mala de tu actor favorito, vas a ver sabiendo que te van a decepcionar, pero que igualmente volverás a ver la siguiente porque lo vuestro es amor verdadero. Y aunque mucho han cambiado las rebajas desde que en 2012 se terminara con la regulación temporal, establecida por cada comunidad autónoma, y las fechas de comienzo en las distintas marcas se sucedan en una agenda imposible de recordar, siguen siendo dos fechas marcadas en rojo en el calendario que esperamos con máxima expectación.

Antes la liturgia estaba clara: día libre, madrugón, desayuno homenaje y a esperar en la puerta que subieran la persiana, para entrar en la tienda con la emoción de no saber qué es lo que estaba rebajado exactamente (aunque la colocación de las prendas en la tienda los días anteriores ya nos habían dado pistas), de sorprenderse con algunos descuentos e indignarse con la escasez de otros. Hoy esa magia ya no existe. Desde días antes estamos intentando entrar en la versión del país de más allá que ya está de rebajas para ver qué ha bajado de precio y cuánto.

Las propias marcas nos dejan ya preparar la cesta 24 horas antes, esa cesta en la que, cuando le des a pagar, habrá desaparecido más de una prenda o aparecerá como agotada la talla que necesitas. Sabes que va a pasar; pero la esperanza zarera es lo último que se pierde.
 

Las rebajas presenciales tenían sus tácticas de guerra (esconder prendas, ir a ese Zara menos concurrido, repartirte con tus amigas por distintas tiendas…) y las online las suyas propias. Pero una de ellas se ha encontrado con una emboscada de última hora. Es habitual que con los vaivenes de stock una termine haciendo varios pedidos rebajiles, a medida que aparecen y desaparecen prendas. Tenemos el envío a tienda, pero una vez alcanzado el número máximo de pedidos que puede tener cada almacén, la tienda deja de aparecer como disponible para recogida. Una práctica que por tanto se pone en peligro, o que al menos saldrá más cara, desde que a partir de estas rebajas los gastos de envío gratuito por compras superiores a los 30 euros sólo se aplicarán a prendas sin descuento.

Hecha la ley hecha la trampa: añadir alguna prenda de temporada que, si no nos convence, volverá a tienda salvando los gastos; pero el tema se complica si tenemos que hacer varios pedidos, ya que, si queremos que no tengan gastos, todos deberán incluir al menos una prenda del rinconcito ordenado superior a ese importe.

Dicho esto, la zarera es el único animal que tropieza dos veces con la misma rebaja. Todas tenemos una amiga con la alarma del móvil puesta a las 20:55 para no olvidarse entrar en la app antes de que todo vuele. Y si no la tienes, eres tú…

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