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Hemos probado: lentillas de colores que convierten el filtro 'belleza' de Instagram en versión real

Sutiles diferencias

Tres redactoras prueban a cambiarse el color de ojos en la vida real. El resultado... A continuación.

RUTE GONIDNHO | ROCÍO ROBLEDO | ARACELI OCAÑA | CUORE.ES -

Desde hace tiempo, nos encontramos tres movimientos: por un lado, quienes deciden eliminar los filtros de su vida para mostrar su belleza tal cual, quienes utilizan los que son más exagerados para deformar lo que se ve y quienes hacen como que los filtros 'foxy eyes' o 'pure baby face' no existen y lo que vemos es su carita lavada. Bueno, allá cada cual. Nosotras somos de los tres grupos, según el día, pero se nos ocurrió una idea divertida: ¿cómo sería ponerse un filtro de belleza Instagram en la vida real? ¿Quién no ha jugado a cambiar el color de ojosponerse ojos verdes, morados, marrones, azules o lo que surja? Pues ese ha sido una nueva apuesta que hemos hecho en nuestra vida y hemos probado a salir a la calle con un toque diferente en la mirada. Esta es la experiencia de tres redactoras que probaron a comprarse lentillas de colores por internet (en e-Lentillas tienen e-colors, su propia gama con colores muy muy 'low cost' y de total confianza): el futuro de la oftalmología está ahí, en tu casa.

Ojos que no ven, corazón que no siente (por Rute Godinho)

Cuore

El dicho es muy de abuela, pero me viene al pelo para contar mi dramita ocular. Llevo gafas desde los cinco añitos. Sin ellas veo menos que un pez frito. Y sí, en el cole las profes siempre me sentaban delante para que pudiese ver bien la pizarra. Yo intentaba explicar que con las gafas veía perfectamente y que lo de sentarme siempre delante era mu' malo porque me iban a ver como la típica empollona. Pero qué le vamos a hacer, de anécdotas de gafas y lentillas voy sobrada. De lo que no puedo presumir es de ojazos azules... Soy la típica de los ojos marrones. Y sin quejas, oye. El caso es que me apetecía mucho probar a ser una 'chica de mirada azul'. O grises. Lo hice con las lentillas e-colors y qué fantasía porque las envían graduadas y el efecto es muy pero que muy natural. Me las he puesto varias veces para salir, y mis amigas me han dicho que parece que no llevo nada, que es el color natural de mis ojos. ¡Objetivo conseguido! Además, son cómodas y se adaptan perfectamente. Y esto es todo un logro porque, tras años y años usando lentillas, te puedo asegurar que no todas me valen. Las recomiendo ciegamente. Bueno, ciegamente suena a chiste. Las recomiendo y punto. 

Persona aburrida de sus ojos oscuros buscaba recuperar la chispa en su mirada y la encontró *guiño, guiño* (por Rocío Robledo)

Cuore

Vale, confieso que este titular me ha quedado muy de anuncio de página de citas, pero no es eso lo que estaba yo buscando precisamente. Si eres una persona de ojos oscuros me entenderás, porque de toda la vida se sabe que las y los que tenemos los ojos marrones somos los del montón. Todo el mundo quiere que los hijos les salgan con ojazos y cuanto más claritos mejor y eso, muchas veces, es 'imposibol', amiga.

Y no es que no me gusten mis ojos, pero a ver, después de aguantar este tostón durante años ya una se plantea: ¿y por qué no me cambio el color y dejo a todos picuetos? Pues eso hice: busqué y fiché las lentillas de colores y chica, lo vi clarísimo. Fui a por todas y me atreví con el tono violeta y el tono miel y oye, fantasía. No solo he conseguido recuperar esa chispa en la mirada y verme diferente sin necesidad de un filtrito de Instagram por ejemplo, sino que además parezco una Kardashian (ya sabes que ellas cambian de imagen cada dos por tres). 

Lo mejor es que no te hace mirada artificial para nada (como puedes observar en este precioso selfie) y además, no se nota que llevas lentilla de color. Te lo dice una que lleva desde los 13 añitos usando lentes de contacto y escuchando eso de: "Hala, cómo se te notan las lentillas". 

Ahora veo la vida de colores. 

La historia de los ojos que enamoraron a David Bisbal (por Araceli Ocaña)

Los selfies en los taxis tienen siempre la mejor luz. | D.R.

Bueno, esto que he puesto de titular no es verdad. Porque no se enamoró, sino que me dijo "qué ojos más bonitos" cuando llevaba yo unas exageradísimas lentillas de color violeta dosmileras. Yo tenía miopía y lo odiaba (me pusieron gafas con 16 años, creedme que es la peor edad para que te pase eso), así que mi madre intentaba alegrar mis días comprándome lentillas de colores para que me lo tomase como un complemento de moda, y funcionó.

Como fan de David Bisbal tuve la suerte de conocerlo en alguna ocasión al salir de la Academia y una de ellas llevaba unas lentillas moradas (mi objetivo era convertirme en Elizabeth Taylor, y eso sí que no funcionó). Eran tan tan llamativas que se fijó y destacó lo bonitos que eran mis ojos, nunca sabremos si pensaba que eran reales pero vamos a creer que sí por mantener la magia y el chascarrillo.

Pasó el tiempo, me operé y dejé de comprarme lentillas de colores porque no tenía mucha excusa ya... Hasta que descubrí que las vendían online y podía pedirlas a casa sin sentirme juzgada (como si a nadie le importase, en realidad), así que junto a mis compañeras decidí jugar, solo que ahora soy adulta, menos fan, y más cauta. 

Elegí unas verdes y otras grises, las violetas como veis se las dejé a Rocío y, qué quieres que te diga: ¡cómo han mejorado! Ya no es ese color cantoso que yo recordaba: ahora las lentillas de colores, o al menos las que yo probé, te dan un toque diferente pero natural, y desde luego conseguí ese filtro de belleza que buscábamos. Sobre todo porque más que verde, se me notaba un 'brillo en la mirada' (palabras textuales de mi familia), un toque sutil que aclara mi iris, que yo creo que ni extensiones de pestañas ni 'eyeliner' pueden conseguir. Y de eso sí que soy fan.