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Me han preguntado en Tinder cuánto peso

Poca broma con esto.

El mundo de las citas digitales no deja de sorprenderme (y de darme material para más artículos).

CARMEN RAYA -

Sorpresas nos da la vida y Tinder ni os cuento. Y es que si os pensabais que la gente que estamos en Tinder somos normales, ni hablar del peluquín. Como ya os conté hace varias semanas, tuve una pequeña decepción 'tinderiana' y desde entonces decidí mantenerme un poco alejada de esta 'dating app' que es, sin lugar a dudas, el agujero negro al que vamos a parar todos los solteros a los que el amor nos da la espalda. 

Pero claro, una se piensa que en Tinder todo va a ser unicornios y arcoíris y pronto la tecnología, y las personas detrás de ella, te cortan la conexión y vuelves a la cruda (y dura) realidad. Total, que el otro día estaba yo en casa aburrida (Tinder es aquello a lo que nos dedicamos los solteros cuando A) estamos aburridos o B) nos pica...), cuando decidí darle un poco al 'swipe'. Y mira tú por dónde que hice 'match' con un chico al que ya había visto otras veces. 

Porque para los que no uséis este tipo de aplicaciones os explicaré que la aplicación te muestra una y otra vez perfiles que tú dejas pasar porque claro, los solteros no son infinitos. Entonces Tinder se convierte en una rueda de hámster en la que cada vez que subes ves los mismos barrotes. Y sí, también podríamos decir que Tinder es la cárcel de los solteros que esperan no cumplir cadena perpetua en soledad. 

Total, que me voy por los cerros de Úbeda (qué bonitos son, por cierto). De esto que vuelvo a ver el perfil de este chico y me digo "bueno venga, dale a 'like'", con la misma ilusión que la de alguien a quien le van a realizar un tacto rectal. Y... ¡boom! Ahí que hacemos 'match'. "Obvio", pienso yo, dado que Tinder me lo ha mostrado 345.876 veces y eso quiere decir que él me ha dado a 'like' primero

Sorprendentemente Pablo (nombre que detesto a más no poder después de que un Pablo rompiese mi manchego corazón allá por 2014) me contesta con una rapidez que a mí ya me hace sospechar. "Este quiere f*llar", pienso yo que soy muy lista y me las sé ya todas. Porque lo que no sabéis los que no estáis en este mundo online de citas es que adquieres un olfato tecnológico que te hace saber perfectamente qué quiere la gente con un simple "hola". En serio, soy la 'rastreator' del 'ghosting' y de los 'folletis'.

De hecho, Pablo comienza una conversación que yo ya sé dónde va a terminar. Pablo es el típico que busca sexo. Y, eh, a mí que me parece genial, pero siempre me ha molestado enormemente que no sean capaces de decirlo. Estamos en el siglo XXI y gracias a Dios el sexo es algo natural. Si quieres acostarte conmigo, dímelo, querido. Así, sin paños calientes, y ya decidiré yo si sigo hablando contigo o no. Pero no me hagas perder ni el tiempo ni la batería de mi móvil.

El caso, que mira que a mí me han enrevesado conversaciones para terminar diciendo que solo querían echar un polvo (mágico, por si hay niños leyendo), pero lo de Pablito de verdad que me dejó alucinada. Primero empezó por algo sutil... 

Tinder

Pablo, querido, esto es de primero de 'f*llaconversación'. Se empieza por las piernas y.... Total que yo le digo que "gracias" y de repente la conversación toma unos derroteros que no me esperaba: el de los kilos. Atentos a la preguntita de Pablo y a mí respuesta con una imagen en la que no enseño ni la punta del codo. Porque vacilar sabemos todos.

Tinder

Es una imagen que, como podéis comprobar, deja la respuesta abierta. Llevo un traje de chaqueta holgado con el que bien podría pesar 70 kilos o 50 kilos. ¡Sorpresa! Además, ojito porque esa fotografía es la que le mandé a mi madre para enseñarle el look que llevaba para ir a la boda de mi amiga María. Sí, uso fotos de bodas a las que voy para Tinder #fuckmylife.

Total, que yo pensando que aquí ya se acabaría la conversación, Pablo vuelve a demostrarme que el sexo masculino nunca dejará de sorprenderme.

Tinder

Y ahí lo tenéis: Pablito quiere tener sexo, única y exclusivamente. Pero para decir algo tan fácil como "Carmen, he visto tus fotos y me gustaría acostarme contigo", Pablo se mete en un berenjenal de tres pares de narices alabando mis piernas para luego preguntarme que si estoy delgada y preguntándome mi peso porque quiere a alguien "manejable"

En fin.... Que como podéis ver, no solo os cuento mis aventuras 'tinderianas', sino también os desvelo mi peso. ¿Para cuándo el Pulitzer?

P.D: Nunca sabréis si Pablo y yo finalmente nos acostamos. Hay que dejar al lector con ganas de más.